El sindicalismo penitenciario, sus discursos y reivindicaciones, han sido elementos claves en la violencia cultural, y han contribuido a aumentar el estigma y la concepción de las personas privadas de libertad como una encarnación del «mal radical», logrando así que los espacios penitenciarios sean zonas de suspensión del derecho.
Con unas cotas elevadas de visibilidad mediática y una influencia creciente en los aparatos judiciales y políticos, los sindicatos y asociaciones de funcionarios de prisiones son hoy un actor decisivo a la hora de entender los procesos de criminalización y producción de pánicos morales y paranoias securitarias.
Responsables directos de la aplicación de los derechos de las personas presas, sus reivindicaciones se basan en el desmantelamiento de dichos derechos, y en la implementación de un modelo de cárcelguerra que deshumaniza a la población reclusa, al tiempo que criminaliza a sus familias y a los grupos y entidades que les brindan apoyo.
Bajo siglas de sindicatos mayoritarios o asociaciones corporativas, estas estructuras están dirigidas y atravesadas por destacadas figuras de la ultraderecha ligadas a una praxis de abuso y violencia, que han disfrutado de una tradición de impunidad y que han respondido con furia a los intentos de denunciarla o eliminarla.
Este poder carcelario se inserta hoy en una nueva matriz punitiva en la cual los derechos han sido sustituidos por una «gestión de riesgos» que da vía libre a un mayor dominio y represión sobre las vidas de las personas presas. Estos sindicatos han acumulado una notable capacidad de producción simbólica e influencia política, factores que son analizados en este trabajo de José Navarro Pardo, en una aportación fundamental para el conocimiento de un ámbito generalmente opaco y desconocido.
El perímetro de Gaza está formado por un sofisticado sistema de alambradas, puestos de observación y tecnologías de vigilancia que, con cada incursión israelí, hace más asfixiante el aislamiento de sus habitantes respecto al resto de la población palestina. Desde 2014, el destrozo de tierras palestinas ha ido acompañado de operaciones en las que se han arrojado herbicidas sobre las cosechas gazatíes, con lo que la violencia genocida alcanzaba la dimensión de guerra química y ecocida. Estas operaciones han acabado con buena parte del territorio cultivable del lugar y han arrasado con lo que en su momento fue un paisaje diverso y fértil, generando un terreno yermo que ofrece al ejército israelí una mejor visibilidad para localizar y abatir a objetivos palestinos. Gracias a los mapas, las imágenes aéreas, el material de archivo y los testimonios de trabajadores, militantes y manifestantes, además del análisis de cómo la vegetación se ha convertido en «testigo silencioso» de la violencia colonial de Israel, Shourideh C. Molavi describe en Guerra medioambiental en Gaza este estadio de la ocupación en territorio palestino y permite comprender en profundidad su impacto humano y ecológico.
Bilbao, ciudad abierta busca ser un reconocimiento y un homenaje personal a esta villa a través de sus tradiciones, pero sobre todo a través de su presente. Es también una historia íntima, desde la óptica de quien la describe, tejida sobre la urdimbre de distintos barrios bilbaínos por un repertorio de personajes tal vez aleatorios, pero siempre representativos del Bilbao de hoy, que nos hacen partícipes de su cotidianidad, de sus frustraciones y de sus expectativas. Sobre la base de doce relatos interconectados entre sí por un cierto ambiente y por los doce protagonistas que se tienden la mano en momentos concretos, se trata de transmitir al lector el carácter de una ciudad abierta a todos, acogedora y hospitalaria, con sus virtudes y sus defectos, pero, por encima de todo, singular y humana en sus gentes. Guarda asimismo el propósito explícito de reivindicar Bilbao como espacio literario tan digno y tan fértil como París, Londres o Nueva York. En Bilbao también pasan cosas, suceden historias emotivas e historias terribles, y es caldo de cultivo de personajes literarios tan válido como cualquier otro.
Hubo un tiempo en que la discusión sobre la transición energética tenía que ver con escenarios y soluciones a problemas por venir, quizá relevantes para las próximas generaciones. Hoy esa transición ya no es un horizonte posible, sino un proceso en marcha y en cuyo seno se está dibujando el mapa del presente y del futuro inmediato: desde los prometedores avances en muchas de las tecnologías renovables hasta los problemas que estas ya se están encontrando, pasando por disputas a múltiples escalas acerca del sentido de la transición o conflictos a propósito de los recursos necesarios para las nuevas infraestructuras. El cambio climático nos obliga a buscar los caminos más practicables y justos, además, en medio de una crisis política global. Esa travesía va a estar repleta de contradicciones y sinsabores, pero también de posibles desvíos que conducirían al fascismo fósil o a los barrancos del inmovilismo.
Por eso «nunca ha sido tan difícil escribir sobre la transición energética. Y, al mismo tiempo, quizá nunca ha sido tan necesario». Daniel Carralero, Marta Victoria y Cristóbal J. Gallego abordan las múltiples aristas de este proceso sin desatender ningún debate actual: ¿cuántas renovables necesitamos?, ¿cuál es el papel del vehículo eléctrico?, ¿cuáles son los límites materiales reales de la transición?, ¿necesitamos políticas industriales verdes? Combinando el mejor y más actual saber científico con una envidiable capacidad explicativa, Un lugar al que llegar no solo nos ayuda a situarnos en el mapa técnico de la transición, sino que además nos señala el camino político para lograrla.
Este ensayo propone una relectura de la obra lemebeliana como expresión de la Transmodernidad y como reflejo de la constante necesidad y deseo de oponerse al orden estructural impuesto por el conformismo, en primer lugar, el de la dictadura de Pinochet.
La obra de Lemebel representa una evidente declaración de militancia política en la que se juntan, sin solución de continuidad, el arte, la literatura y la comunicación cotidiana de su actitud hacia la realidad social que le rodeaba.
«Nunca fui reina de ninguna primavera» Pedro Lemebel
Esta obra nos ayuda a comprender la magnitud de la tragedia que se vivió en 1939 y que se cebó especialmente en las mujeres y hombres del anarquismo y el anarcosindicalismo, que fueron capaces en 1936 de ganar al ejército y al fascismo y empezar a construir el sueño de la revolución.
Por ello, al terminar la guerra en 1939, el fascismo franquista se cebó con aquellos combatientes y truncó tantas vidas como pudo. Tanto que, todavía hoy, 84 años después, muchas de esas vidas permanecen en el silencio de las cunetas de cada pueblo de España, sin demandar aún a los asesinos.
En definitiva, el objetivo es, recuperar el nombre y la identidad de cada persona que, en los tiempos oscuros del franquismo, tuvo la dignidad de luchar contra la ignominia de un sistema corrupto, represor, y asesino, cuando toda España era una cárcel. Hubo quien no aceptó ese régimen político opresor y plantó cara a la mentira del sistema.
Y para que las mujeres y hombres que vieron truncados sus sueños, de un mundo mucho mejor, entre iguales, no pierdan su identidad, rescatamos aquí una pequeña parte de su historia.
Para que se sepa, el nombre y apellidos de generosos y cautivos anarquistas, no queden en el olvido y podamos recuperar su historia, que es la historia de un pueblo que luchó por la libertad.
QUE SU NOMBRE NO QUEDE EN EL OLVIDO
Aidoo habla de vidas en las que no hay dulzura, no hay tregua: la pobreza, las malas cosechas, la enfermedad y la muerte marcan la vida de muchas de las protagonistas. Sus maridos son infieles o maltratadores, irresponsables y egoístas. Los ‘peces gordos’ no tienen ningún reparo en utilizar como juguetes sexuales a mujeres jóvenes, que a su vez están dispuestas a venderse en el turbio mercado del sexo […] — Del prólogo de Marta Sofía López
—En este caso —retomé la conversación—, ¿qué va a pasar con Kwesi?
—¿Qué va a pasar con él? —preguntó sorprendida—. No hay problema. Puede que me manden entregárselo al padre.
—¿Y lo harías?
—No, desde luego que no.
—¿Y podrías quedarte con él si el padre insistiera?
—Bueno, lo pelearía. Mi hijo es el hijo de su padre, pero pertenece a mi familia.
Me quedé allí sentada escuchando aquellas referencias a costumbres antiguas de las que yo no sabía nada.
De la escritora africana Ama Ata Aidoo, autora también, entre otras obras, de "Nuestra hermana Aguafiestas", también disponible en este catálogo.
Las transformaciones agrarias del XVIII y XIX, la liquidación de la economía precapitalista, campesina y tradicional, así como los lazos de solidaridad y afiliación primaria de las comunidades rurales; las migraciones con el horizonte de una proletarización con salarios al límite de la subsistencia, y la consiguiente necesidad de perpetuar día tras día su condición de asalariados; el estigma de género sobre las mujeres, sin autonomía, ligadas al control patriarcal en la casa y la sociedad en conjunto, cuyas iniciativas para ganarse la vida terminaban en el prostíbulo o en la vivienda de un burgués de sirvientas; impedidos, enfermos, locos, excluidos como los gitanos o de espíritu libre como los vagabundos impenitentes que no solo no pueden trabajar, sino que lo rechazan visceralmente; o sencillamente los caprichos de la corte o del gobernador local de turno para la organización del buen gobierno (policía) de la ciudad. Realmente es un monstruo, un monstruo indestructible que puebla las sociedades de la Modernidad, siempre atento, al acecho...y perseguido.
Los textos que componen este libro —escritos tanto por militantes de base como por figuras destacadas del pensamiento crítico francés— conforman a la vez un abecedario y un complejo manifiesto colectivo, llamado a ser una herramienta de renovación de las prácticas de lucha del ecologismo radical.
Concebido desde las propias alianzas tejidas por los Soulèvements de la Terre (las Sublevaciones de la Tierra), en plena escalada represiva por parte del Estado francés, fue escrito como un mecanismo de autodefensa y como un medio para pensar y comprender la nueva fase de luchas en torno a los conflictos por el territorio, la destrucción ecosocial y las nocividades del capital.
Las Sublevaciones de la Tierra es, por tanto, una doble arma. Una herramienta de combate en el seno de un proceso que está abriendo nuevas perspectivas y tácticas, que rompen con el fatalismo y con la pesadumbre de un determinado colapsismo derrotista y depresivo. A la vez, es la revisión de un conjunto de conceptos —algunos clásicos y otros relativamente recientes—, que abren la puerta a un vocabulario propio y no prestado, que permitan a las luchas establecer sus propios términos y su propio imaginario.
De fondo, la confluencia entre diferentes integrantes como las ZAD, el movimiento contra las megabalsas, la Confederación Campesina o el nuevo activismo climático. Partiendo de las luchas comunes entre estos sujetos, nociones como ecofeminismo, desarme, autonomía, emergencia climática, violencia, tecnología, subsistencia, tierra, alegría, comuna, composición, queer… son repensadas sin olvidar su memoria, pero a la luz de la práctica concreta del contexto y del momento en que vivimos. Eso, lejos de constituir un cierre teórico, busca una apertura de horizontes para unas prácticas capaces de desplazar, de extender y de ensanchar los campos de lucha y de afrontar lo que el colectivo de autorías de este libro ha calificado como «la batalla de este siglo».
El colectivo de autorías que conforma este libro es el reflejo de un conjunto de alianzas complejas construidas en distintos ámbitos por y desde Las Sublevaciones de la Tierra. En él escriben: Alain Damasio, Alessandro Pignocchi, Alix F., Aurélien Berlan, Base de Apoyo del 25 de marzo, Baptiste Morizot, Blue Monk, Celia Izoard, Christophe Bonneuil, Científicos y Científicas en Rebelión, Confédération Paysanne, Cy Lecerf Maulpoix, David gé Bartoli, Eduardo Viveiros de Castro, Florence Habets, François Jarrige, Françoise Vergès, Gaïa Marx, Geneviève Azam, Geneviève Pruvost, Isabelle Stengers, Isabelle Cambourakis, Jérôme Baschet, Julien Le Guet, Kassim Niamanouch, Kristin Ross, Lea Hobson, Léna Lazare, Lotta Nouqui, Malcolm Ferdinand, Marcelle y Marcel, Martine Luterre, Naturalistas de las Tierras, Philippe Descola, Sophie Gosselin, Tanguy Martin, Terra Zassoulitch, Trabajadores y Trabajadoras de Comedores del Oeste, Virginie Despentes y Virginie Maris.
En una época de crisis como la nuestra, crisis de las sociedades de corte liberal, incapaces de conjugar derecho y libertad, el capitalismo no podrá resolver el despilfarro planetario que pone en peligro la propia supervivencia de la humanidad. Además, porque su meta tiene poco que ver con las necesidades reales de la sociedad. Crisis también, y quizá esto sea nuevo en las sociedades burocráticas del capitalismo de Estado —mal llamado socialista—, donde las aberraciones de los gobernantes no pueden ser conocidas ni rectificadas y donde el papel del trabajador queda reducido a trabajar, obedecer y conformarse con el salario que le marquen los jefes infalibles e indiscutibles del partido.
En este estudio, sólo pretendemos abordar algunos temas del pensamiento proudhoniano. Temas que quizá merezca la pena ser tenidos en cuenta, no porque aporten soluciones definitivas a nuestros problemas, pero sí apuntan hacia ellas. Consideramos que aporta elementos de reflexión sobre los problemas de la construcción de un socialismo autogestionario. Un socialismo donde el ser humano tenga derecho a realizarse, no sólo en su ocio, como tratan de convencernos actualmente, sino también en la empresa, donde pasa gran parte de su vida, al igual que en sus relaciones con la comunidad.
Nuestra intención queda por lo tanto limitada, tratando de ofrecer una visión general de los temas aquí abordados. Temas que, a pesar de lo que sus adversarios hayan podido decir, se encuentran en el centro mismo de las preocupaciones políticas, económicas y filosóficas de nuestro tiempo.
… Ellos entraron “con todo” aquella fatídica noche del 5 de abril de 2012 en aquel oscuro callejón. Ellos salieron con las manos manchadas de sangre. Durante los años que ha durado este proceso, familias y amigos han demostrado dignidad frente a la vileza de los necios. Humildad frente a la soberbia y la arrogancia…
En junio de 2012 el PNV reclamó al Departamento de Interior del Gobierno vasco que los grupos parlamentarios tuvieran acceso a toda la información que formara parte de la investigación interna sobre el operativo y la actuación de la Ertzaintza que provocó la muerte de Iñigo Cabacas. Los jeltzales exigían además «depurar responsabilidades» al margen del proceso judicial en curso.
El PNV plasmó esta demanda en una moción que sería debatida en el mes de junio en el pleno ordinario del Parlamento vasco: «En el último pleno de control interpelamos al consejero Rodolfo Ares y desgraciadamente no dijo nada nuevo. Se sigue escudando en la justicia y el recorrido que el caso tiene en los tribunales para no dar ninguna explicación».
«No está garantizando transparencia, no está facilitando información a los grupos por mucho que usted diga, está lanzando continuas cortinas de humo con los cambios habidos tras el desgraciado muerte de Cabacas», añadió el parlamentario del PNV y autor de la iniciativa, Mikel Martínez.
El Straight Edge ha resistido a lo largo de las últimas décadas como una cultura hardcore punk libre de drogas. Sin embargo, su legado político permanece a menudo ambiguamente asociado con una soberbia postura machista autorreferencial y con un puritanismo conservador. A pesar de que algunos elementos de la cultura Straight Edge se alimentan de tal percepción, la historia política del movimiento es de lejos mucho más compleja. Desde los orígenes del Straight Edge en Washington D.C. a inicios de los años 80, individualidades, bandas y escenas enteras a lo largo del mundo lo ha vinculado al pensamiento y al compromiso radical. Una vida sobria para la revolución traza esta historia. Esto incluye contribuciones –en la forma de profundas entrevistas, ensayos y manifiestos– de un gran número de artistas y activistas con vínculo con el Straight Edge, desde Ian MacKaye (Minor Threat/Fugazi) a Dennis Lyxzén (Refused/The (International) Noise Conspiracy) u otras bandas musicales, hasta proyectos feministas (Emancypunx), activistas disidentes sexuales y de género, pasando por colectivos radicales como CrimethInc u otros dedicados tanto a una vida sobria como a la lucha por un mundo mejor. Rústica con solapas, 396 páginas, 19x14cm.
¿Podrá el capitalismo encontrar energía suficiente para satisfacer sus necesidades? Para responder a esta pregunta Sandrine Aumercier polemiza con distintos análisis elaborados desde corrientes ecologistas, marxistas y antindustriales. Su ensayo sigue la estela de autores como Robert Kurz, Moishe Postone o Anselm Jappe (autor del prólogo), actualizando sus planteamientos. Relaciona la crisis energética con la crisis del valor que se produce en el seno del sistema capitalista, refutando la tesis tecnoptimista según la cual la máquina nos liberará del trabajo.
La crisis energética constituye un muro para el metabolismo capitalista, cuya demanda de energía aumenta permanentemente. El sistema se dirige hacia un impasse autodestructivo: no puede haber crecimiento económico ilimitado en un mundo en el que los recursos tienden a agotarse. La autora se remonta hasta los orígenes de las leyes de la termodinámica desvelando las incongruencias existentes en la base misma del productivismo. También articula una crítica demoledora de las energías renovables desmontando el mito de la sustituibilidad.
Bilbao, principios del siglo XX. La bonanza económica que conllevó la imparcialidad de España en la Primera Guerra Mundial no ha repercutido en mejoras en localidad de vida de la clase trabajadora. Las condiciones laborales y la situación de sus familias son insostenibles
y la huelga en el sector siderúrgico es inevitable.Fermín Olarte, sindicalista y trabajador en una de aquellas grandes industrias que poblaron la margen izquierda de la ría de Bilbao, toma parte activa en la huelga. Desde su visión esperanzada y al mismo tiempo crítica de la lucha política, se implica con su grupo de activistas en las acciones necesarias para conducir lahuelga a buen puerto; sin embargo, debido a conflictos familiares y a los embates del destino, se verá obligado a tomar decisiones que afectarán determinantemente a su vida.