Sexo, o lo Insoportable (2014), adopta la forma de una conversación entre Berlant y Edelman que evoluciona a lo largo de sus capítulos. El sexo es para esta autora y autor un lugar desde el que explorar “la escena de la relacionalidad” centrándose en la “negatividad que puede hacerla tan perturbadora”. El sexo es así una metáfora del deshacer: a través de su intensa relación con el otro, la “soberanía fantasmática del sujeto” se desintegra, el yo (temporalmente) se disipa. Exploran sus implicaciones a través de un diálogo que les compromete a lidiar con la negatividad, la no soberanía y la relación social no sólo como conceptos abstractos, sino también como la sustancia y la condición de nuestras respuestas –y nuestras responsabilidades– mutuas. Pero, además, ofrecen un relato intenso y muy perspicaz de las interacciones entre dos sujetos que quizá podría aplicarse fructíferamente a la comprensión de los encuentros en las organizaciones militantes.
Muestran algunas de las complejidades de la relacionalidad: es violenta, placentera, productiva, un escenario de fantasía y desconocimiento, todo esto y más. Añadimos en esta edición el opúsculo Deseo/Amor, de Lauren Berlant, publicado poco antes (2012). Se trata de un ensayo introductorio, no escrito para especialistas, y que gira en torno a lo que los teóricos han escrito sobre el deseo y el amor. Pero también es una pieza de pensamiento agudamente desarrollada que persigue qué más puede significar tener una fantasía. Para explicar algunas cosas sobre el deseo y el amor, Berlant ni siquiera intenta pretender captar su estructura esencial. Escenas de agresión y ternura, trauma y placer, de control y no-soberanía nos llevan a identificarnos (con) la actividad del deseo y el amor, rastrear su movimiento y trazar las marcas que dejan en las personas y en el mundo en el que circulan. En suma, no hay manera de captar definitivamente el deseo. Esta es la razón por la que el pensamiento crítico sobre lo que es el deseo se convierte casi inevitablemente en pensamiento teórico sobre el pensamiento mismo.
La antropología, a partir de una concepción unívoca y lineal de la historia, ha presentado las sociedades primitivas como sociedades incompletas, menos evolucionadas, por carecer de Estado; se trataría, en definitiva, de sociedades que todavía no han alcanzado la edad adulta, aún estancadas en la infancia de la humanidad. Los prejuicios etnocéntricos también han llevado a afirmar que estas sociedades tienen una economía de subsistencia —es decir, que son sociedades sin mercado o sin excedentes, sociedades de la escasez— y una tecnología inferior, ignorando que se trata de sociedades que han desarrollado una tecnología suficiente para sobrevivir en condiciones óptimas en su medio, teniendo que dedicar solo una pequeña parte de su tiempo a tareas de reproducción y alimentación.
En la obra de Pierre Clastres subyace una preocupación de fondo: la cuestión del poder. Para él, la aparición del Estado es el mayor accidente histórico. En el Estado reside el origen de la dominación y la desigualdad. A fin de conocer la ruptura que lleva a la aparición del Estado y a la división en clases, Clastres analiza la cuestión del poder entre las sociedades primitivas, sociedades para las que el poder no significa coerción. Su investigación etnográfica sobre diferentes pueblos indios sudamericanos y sus estancias entre los yanomamis, los guayaquís y los guaraníes le permitieron un conocimiento profundo acerca de los múltiples mecanismos de que se han valido las sociedades aestatales para impedir la acumulación de poder y de riqueza. Estas suponen, más que modelos a imitar, contrapuntos fundamentales frente a la lógica empobrecedora que la hegemonía estatalista y capitalista establece sobre las sociedades humanas.
«Y quizá la solución del misterio sobre el nacimiento del Estado permita esclarecer también las condiciones de posibilidad (realizables o no) de su muerte.»
Alentados por el espíritu del punk, los insurgentes Siniestro Total sorprendieron en 1982 con ¿Cuándo se come aquí?, su revolucionario primer LP. Por entonces, pocos podían imaginar que la banda de Vigo lograría alcanzar las cuatro décadas de existencia reinventándose en diversas formaciones y manteniendo su vocación transgresora primigenia.
Aquel disco abanderó la corriente más gamberra del pop español de los primeros años ochenta, con un descacharrante sentido del humor y una delirante ironía fruto de su incorrección intelectual y una completa libertad artística. Así alumbraron un álbum absolutamente rompedor y delirante que sorprendió a todos los que lo escucharon y se convirtió en uno de los primeros superventas de DRO, pequeño sello referente de la independencia, ayudando a consolidar la nueva escena pop y rock española en tiempos de «movidas».
En ¿Cuándo se come aquí? El gran golpe de Siniestro Total, Sara Morales, a modo de historia oral, recrea con detalle el nacimiento de la banda y la gestación, grabación y desarrollo comercial de tan libérrimo disco. Para ello cuenta con los supervivientes de aquella primera formación, Julián Hernández, Alberto Torrado y Miguel Costas, y recupera declaraciones del malogrado Germán Coppini, además de las voces de su entorno de entonces: Servando Carballar, Óscar Mariné, Paco Trinidad, Jesús Ordovás, Diego A. Manrique, Javier Soto, Antón Reixa, Teo Cardalda, Pablo Novoa… Con todos esos testimonios como hilo conductor, la autora construye un magnífico y adictivo relato sobre una de las obras esenciales del rock español de todos los tiempos.
Esta investigación recoge la vida cotidiana de las mujeres en pueblos de la Alta Alcarria de Guadalajara en las décadas 30 a 60 del siglo XX a partir de historias de vida en profundidad. Con rigor académico, el libro pretende reconocer y dignificar las vidas de las mujeres entrevistadas y de su generación. Por ello, durante el mes de julio el libro se presentará en localidades de Guadalajara y Madrid (Trillo, Morillejo, Masegoso de Tajuña, Peralveche, Ciruelas, inicialmente, además de en Guadalajara y Madrid capital) con presencia y participación de mujeres entrevistadas.
'Asturias, octubre de 1934. Hechos, crónicas y testimonios’ es uno de los escasos libros que recoge, desde un enfoque periodístico y libertario, la amplitud de los sucesos revolucionarios: el ascenso del fascismo, la Alianza Obrera en Asturias, los Comités Revolucionarios para realizar la revolución social, la represión pavorosa, la violencia política y sexual contra las mujeres asturianas, el papel destacado del periodista Javier Bueno, o el asesinato del reportero Luis de Sirval en la comisaría de Oviedo.
Incluimos, como primicia, las crónicas que el prestigioso periodista Eduardo de Guzmán fue sacando a la luz cuando se levantó el Estado de guerra, “15 meses de férrea mordaza”. En octubre de 1934 viajó por Asturias para cubrir la información. El diario ‘La Libertad’ publicó la mayoría de sus reportajes, sufrió secuestros, y a Eduardo de Guzmán le fueron procesando por los testimonios verídicos y escalofriantes que iba relatando con valentía, aportando datos reveladores. Sus crónicas, hoy desconocidas, rescatadas por La linterna sorda, describen el terror gubernamental.
Este volumen recoge los tres ensayos que escribió Herbert Marcuse tras los sucesos de 1968 centrados en la estética porque consideró que era la cuestión política más urgente. No apuesta por modos de lucha ni criterios de organización. Ello se debe a que creía que las revoluciones pueden ser aplastadas desde dentro debido a un elemento de autoderrota. El principio de realidad capitalista está arraigado en los seres humanos y en sus comportamientos, siendo necesario un cambio antropológico para transformar la sociedad. Frente a esta situación, la estética tiene dos sentidos: sensibilidad y arte. Libres de la propiedad privada, los sentidos pueden volverse receptivos a otras potencialidades y posibilidades. El arte es una fuerza bidimensional que transfigura y redime, liberando a la materia de su definición funcional.
Marcuse plantea así un desafío a la revolución cultural para generar una nueva sensibilidad y convertirla en una fuerza política. Propone una transformación revolucionaria de las subjetividades como base para una verdadera revolución. Enfrentándose a la cultura tecnológica que busca adaptar lo humano a los automatismos, lo que defiende es la bidimensionalidad como una división constitutiva a conjugar de forma emancipadora. En suma, Marcuse nos invita a reconocer la necesidad de una revolución cultural que fomente una nueva sensibilidad para redirigir el potencial revolucionario. La transformación social debe ir acompañada de un cambio profundo en la experiencia humana y su relación con el mundo. Su pensamiento invita a explorar la capacidad del arte y la estética para imaginar nuevas posibilidades en la lucha por un mundo diferente.
El libro se presenta además con una inspiradora introducción de Amador Fernández- Savater que trata de rescatar la fuerza bidimensional del arte y su capacidad de redimir según las apreciaciones del filósofo alemán
Ibilbide arrakastatsu baten eta hogei urteko ezkonaldi baten ostean, bi seme-alabekin, McKenzie Wark-ek bizitza erdialdeko krisi sakon bat izan zuen: emakume trans gisa atera zen armairutik. Gizartean zuen rola eta gorputzaren itxura aldatzean munduarekin modu berri batean harremantzen hasi zen. Trantsizioak bere oroitzapenak ere aldatu zituen. Haren bizitzako pertsona nabarmenei idatzi zien orduan eta bizitzako gai handiez gogoeta egin zuen: maitasunaz eta diruaz, sexuaz eta heriotzaz.
Eskola egun bakoitzaren ostean, Mohammed el-Kurden amonak jasmin-sorta batekin ematen zion ongietorria. Haren izena Rifqa zen, Israel bera baino zaharragoa zen eta Palestinar erresilientziaren ikono bat zen. Izaera zorrotzarekin eta argitasun moral distiratsuarekin, el-Kurdek israeldar kolonialismoaren basakeria agerian uzten du. El-Kurden poemek Rifqaren erbestealdiak azaltzen ditu, Haifatik berriki desjabetutako Sheikh Jarrahra, Jerusalemen, Nakbaren izu zikliko eta gupidagabea agerian utziz. El-Kurden estreinako bildumak nabarmen erakusten du palestinarren borroka iraultza bat dela, garaipenera arte eramango dutena
La vivienda es todo menos un asunto privado. Como expresión de las condiciones objetivas y como conflicto social permanente goza de centralidad política. En el campo de tensión entre el mercado, el Estado y las prácticas cotidianas, las encrucijadas principales de nuestra sociedad se reflejan en el acceso a la vivienda. En 1872, Friedrich Engels publicó Sobre la cuestión de la vivienda desde una perspectiva de la economía política. El texto subraya la imposibilidad del derecho a la vivienda sin cambios revolucionarios. 150 años después, sorprende la vigencia de sus análisis, que permiten reconocer cuestiones aparentemente específicas del desarrollo urbano como principios estructurales del capitalismo.
Sin embargo, abordar la cuestión de la vivienda en el siglo XXI significa pensar más allá de Engels. Los planteamientos feministas sobre la reproducción de los roles de género, los retos ecológicos, o el alcance de la regulación e intervención estatal en el sector, han añadido nuevos elementos a la cuestión. Ahora bien, ¿dónde queda la revolución, la propuesta engelsiana definitiva, también en el ámbito de la vivienda?
En Lo que Engels no podía saber. La vivienda como bien de inversión Andrej Holm actuliza las hipótesis intermedias de Engles, y plantea distintas posibilidades para la resolución de los problemas de acceso a la vivienda. Lo llama reformismo radical, una vía de propuestas concretas que, conjuntamente, representarían una alternativa cargada de potencia revolucionaria. En algún lugar, entre Engels y Holm, hay unas cuantas respuestas.