Montreal siempre ha tenido una escena musical activa, pero parece difícil para las bandas darse a conocer y llegar a un público más amplio fuera de Canadá. Sin embargo, cuando una banda logra el éxito, se convierte en el arquetipo de su sonido, creando algo totalmente único a partir de riffs y estructuras familiares. Un ejemplo es la fusión de thrash metal de ciencia ficción y speed metal de VOIVOID de los 80, el punk rock and roll con influencias motör de INEPSY de principios de los 2000 y ahora… la estimulante mezcla de oi!, punk y hardcore de BÉTON ARMÉ. Si bien la mayoría de la gente parece estar conociendo a la banda a través de sus recientes giras —que los han llevado a ciudades de Europa, Estados Unidos, Australia y Japón—, llevan activos desde 2018, perfeccionando meticulosamente su sonido.
Inicialmente influenciados por las escenas skinhead de Francia e Italia, su nuevo LP, “Renaissance”, toma prestados sonidos ajenos a la subcultura, orquestando armonías que unen a punks, skinheads y moshmers. La comparación con L’INFANTERIE SAUVAGE es innegable (¡incluso versionan “Les poings levés mais les poings liés”!), con estructuras de canciones inusuales que alternan melodías lentas con ritmos rápidos y contundentes de pogo. La influencia italiana también se mantiene, con referencias a bandas incluidas en el recopilatorio “QUELLI CHE URLANO ANCHORA…” (BASTA, NABAT, ROUGH, etc.). Sin embargo, en este LP se aprecia una sutil influencia de las primeras bandas de hardcore estadounidenses, que añaden ritmos más rítmicos y aceleran el tempo de las canciones.
Renaissance es un excelente ejemplo de cómo una banda puede evolucionar su sonido sin perder los aspectos que la definen: riffs afilados como navajas, inesperadas síncopas de batería disco y, por supuesto, los característicos “Ohhhhhhs” orquestales. Cada canción roza el estatus de himno que se te quedará grabado en la cabeza durante días.
Este disco es un verdadero «Renacimiento», que esperamos marque el comienzo de una nueva era de unidad y positividad en la escena musical, haciéndote creer que juntos todo es posible. ¡La unión hace la fuerza!
La guerrillera palestina, Leila Khaled narra aquí su vida como combatiente. Pero no solo: también cuenta desde su nacimiento en Haifa y la expulsión de su territorio por las fuerzas sionistas, a las operaciones de toma de avión que la hicieron conocida en Occidente.
«No veo cómo mi opresor puede ser juez de mi respuesta a sus acciones opresoras en mi contra. No está en posición de emitir un juicio imparcial o de acusarme de piratería aérea y secuestro, cuando él secuestró mi casa y me secuestró a mí y a mi gente fuera de nuestra tierra. Si el enemigo define la moral y la legalidad en sus propios términos y decide aplicar contra mí sus doctrinas éticas y legales porque tiene el poder y los medios de comunicación para justificar su inhumanidad, yo no estoy moralmente obligada a escuchar, mucho menos a obedecer sus dictámenes. Sin duda tengo la obligación de resistir y de pelear hasta la muerte contra la corrupción moral del enemigo. Mi accionar no puede ser evaluado sin examinar las causas que tiene por detrás. La acción revolucionaria que llevé a cabo el 29 de agosto de 1969 fue una afirmación de mi humanidad desdeñada, una declaración de la humanidad de los palestinos. Fue un acto de protesta contra Occidente por su postura pro-sionista (por lo tanto anti-palestina). La lista de pecados de Occidente es abrumadora.»
Los periodos históricos de cambio suelen producir la sensación de que el tiempo se acelera. Pensemos en la cantidad de libros, películas y ensayos que ha generado un año como 1968. La mayoría de los hechos que se cuentan en este libro se concentran entre 1984 y 1988. Y sus protagonistas repiten a menudo, ya sea para recordar a Kortatu o para situar al grupo en su contexto político y social, que en aquellos años «todo iba muy rápido». El punk en el sentido amplio -tal y como se utiliza el término en este texto- es el vehículo perfecto para capturar este tipo de períodos turbulentos.
El estado de las cosas es un disco electrizante por donde pasean los fantasmas de la Reconversión industrial, el terrorismo de Estado y los triunfos de la contracultura. A ritmo de punk, ska, hardcore, reggae y dub, la juventud empezó a disfrutar de un enfoque político (y un estilo de vida) muy distinto al de sus padres. Las letras de Kortatu, un relato alternativo de la Transición, fueron la banda sonora de esa red cultural formada por radios libres, centros sociales okupados y boletines de contrainformación. Nada menos que el magma político que mantuvo viva a la izquierda alernativa hasta el estallido del 15M.224
Un monográfico sobre uno de los pillares del flamenco en viñetas, un cómic para escuchar flamenco.
El sindicalismo penitenciario, sus discursos y reivindicaciones, han sido elementos claves en la violencia cultural, y han contribuido a aumentar el estigma y la concepción de las personas privadas de libertad como una encarnación del «mal radical», logrando así que los espacios penitenciarios sean zonas de suspensión del derecho.
Con unas cotas elevadas de visibilidad mediática y una influencia creciente en los aparatos judiciales y políticos, los sindicatos y asociaciones de funcionarios de prisiones son hoy un actor decisivo a la hora de entender los procesos de criminalización y producción de pánicos morales y paranoias securitarias.
Responsables directos de la aplicación de los derechos de las personas presas, sus reivindicaciones se basan en el desmantelamiento de dichos derechos, y en la implementación de un modelo de cárcelguerra que deshumaniza a la población reclusa, al tiempo que criminaliza a sus familias y a los grupos y entidades que les brindan apoyo.
Bajo siglas de sindicatos mayoritarios o asociaciones corporativas, estas estructuras están dirigidas y atravesadas por destacadas figuras de la ultraderecha ligadas a una praxis de abuso y violencia, que han disfrutado de una tradición de impunidad y que han respondido con furia a los intentos de denunciarla o eliminarla.
Este poder carcelario se inserta hoy en una nueva matriz punitiva en la cual los derechos han sido sustituidos por una «gestión de riesgos» que da vía libre a un mayor dominio y represión sobre las vidas de las personas presas. Estos sindicatos han acumulado una notable capacidad de producción simbólica e influencia política, factores que son analizados en este trabajo de José Navarro Pardo, en una aportación fundamental para el conocimiento de un ámbito generalmente opaco y desconocido.
El perímetro de Gaza está formado por un sofisticado sistema de alambradas, puestos de observación y tecnologías de vigilancia que, con cada incursión israelí, hace más asfixiante el aislamiento de sus habitantes respecto al resto de la población palestina. Desde 2014, el destrozo de tierras palestinas ha ido acompañado de operaciones en las que se han arrojado herbicidas sobre las cosechas gazatíes, con lo que la violencia genocida alcanzaba la dimensión de guerra química y ecocida. Estas operaciones han acabado con buena parte del territorio cultivable del lugar y han arrasado con lo que en su momento fue un paisaje diverso y fértil, generando un terreno yermo que ofrece al ejército israelí una mejor visibilidad para localizar y abatir a objetivos palestinos. Gracias a los mapas, las imágenes aéreas, el material de archivo y los testimonios de trabajadores, militantes y manifestantes, además del análisis de cómo la vegetación se ha convertido en «testigo silencioso» de la violencia colonial de Israel, Shourideh C. Molavi describe en Guerra medioambiental en Gaza este estadio de la ocupación en territorio palestino y permite comprender en profundidad su impacto humano y ecológico.
Bilbao, ciudad abierta busca ser un reconocimiento y un homenaje personal a esta villa a través de sus tradiciones, pero sobre todo a través de su presente. Es también una historia íntima, desde la óptica de quien la describe, tejida sobre la urdimbre de distintos barrios bilbaínos por un repertorio de personajes tal vez aleatorios, pero siempre representativos del Bilbao de hoy, que nos hacen partícipes de su cotidianidad, de sus frustraciones y de sus expectativas. Sobre la base de doce relatos interconectados entre sí por un cierto ambiente y por los doce protagonistas que se tienden la mano en momentos concretos, se trata de transmitir al lector el carácter de una ciudad abierta a todos, acogedora y hospitalaria, con sus virtudes y sus defectos, pero, por encima de todo, singular y humana en sus gentes. Guarda asimismo el propósito explícito de reivindicar Bilbao como espacio literario tan digno y tan fértil como París, Londres o Nueva York. En Bilbao también pasan cosas, suceden historias emotivas e historias terribles, y es caldo de cultivo de personajes literarios tan válido como cualquier otro.
Hubo un tiempo en que la discusión sobre la transición energética tenía que ver con escenarios y soluciones a problemas por venir, quizá relevantes para las próximas generaciones. Hoy esa transición ya no es un horizonte posible, sino un proceso en marcha y en cuyo seno se está dibujando el mapa del presente y del futuro inmediato: desde los prometedores avances en muchas de las tecnologías renovables hasta los problemas que estas ya se están encontrando, pasando por disputas a múltiples escalas acerca del sentido de la transición o conflictos a propósito de los recursos necesarios para las nuevas infraestructuras. El cambio climático nos obliga a buscar los caminos más practicables y justos, además, en medio de una crisis política global. Esa travesía va a estar repleta de contradicciones y sinsabores, pero también de posibles desvíos que conducirían al fascismo fósil o a los barrancos del inmovilismo.
Por eso «nunca ha sido tan difícil escribir sobre la transición energética. Y, al mismo tiempo, quizá nunca ha sido tan necesario». Daniel Carralero, Marta Victoria y Cristóbal J. Gallego abordan las múltiples aristas de este proceso sin desatender ningún debate actual: ¿cuántas renovables necesitamos?, ¿cuál es el papel del vehículo eléctrico?, ¿cuáles son los límites materiales reales de la transición?, ¿necesitamos políticas industriales verdes? Combinando el mejor y más actual saber científico con una envidiable capacidad explicativa, Un lugar al que llegar no solo nos ayuda a situarnos en el mapa técnico de la transición, sino que además nos señala el camino político para lograrla.
Este ensayo propone una relectura de la obra lemebeliana como expresión de la Transmodernidad y como reflejo de la constante necesidad y deseo de oponerse al orden estructural impuesto por el conformismo, en primer lugar, el de la dictadura de Pinochet.
La obra de Lemebel representa una evidente declaración de militancia política en la que se juntan, sin solución de continuidad, el arte, la literatura y la comunicación cotidiana de su actitud hacia la realidad social que le rodeaba.
«Nunca fui reina de ninguna primavera» Pedro Lemebel
Esta obra nos ayuda a comprender la magnitud de la tragedia que se vivió en 1939 y que se cebó especialmente en las mujeres y hombres del anarquismo y el anarcosindicalismo, que fueron capaces en 1936 de ganar al ejército y al fascismo y empezar a construir el sueño de la revolución.
Por ello, al terminar la guerra en 1939, el fascismo franquista se cebó con aquellos combatientes y truncó tantas vidas como pudo. Tanto que, todavía hoy, 84 años después, muchas de esas vidas permanecen en el silencio de las cunetas de cada pueblo de España, sin demandar aún a los asesinos.
En definitiva, el objetivo es, recuperar el nombre y la identidad de cada persona que, en los tiempos oscuros del franquismo, tuvo la dignidad de luchar contra la ignominia de un sistema corrupto, represor, y asesino, cuando toda España era una cárcel. Hubo quien no aceptó ese régimen político opresor y plantó cara a la mentira del sistema.
Y para que las mujeres y hombres que vieron truncados sus sueños, de un mundo mucho mejor, entre iguales, no pierdan su identidad, rescatamos aquí una pequeña parte de su historia.
Para que se sepa, el nombre y apellidos de generosos y cautivos anarquistas, no queden en el olvido y podamos recuperar su historia, que es la historia de un pueblo que luchó por la libertad.
QUE SU NOMBRE NO QUEDE EN EL OLVIDO
Aidoo habla de vidas en las que no hay dulzura, no hay tregua: la pobreza, las malas cosechas, la enfermedad y la muerte marcan la vida de muchas de las protagonistas. Sus maridos son infieles o maltratadores, irresponsables y egoístas. Los ‘peces gordos’ no tienen ningún reparo en utilizar como juguetes sexuales a mujeres jóvenes, que a su vez están dispuestas a venderse en el turbio mercado del sexo […] — Del prólogo de Marta Sofía López
—En este caso —retomé la conversación—, ¿qué va a pasar con Kwesi?
—¿Qué va a pasar con él? —preguntó sorprendida—. No hay problema. Puede que me manden entregárselo al padre.
—¿Y lo harías?
—No, desde luego que no.
—¿Y podrías quedarte con él si el padre insistiera?
—Bueno, lo pelearía. Mi hijo es el hijo de su padre, pero pertenece a mi familia.
Me quedé allí sentada escuchando aquellas referencias a costumbres antiguas de las que yo no sabía nada.
De la escritora africana Ama Ata Aidoo, autora también, entre otras obras, de "Nuestra hermana Aguafiestas", también disponible en este catálogo.
Las transformaciones agrarias del XVIII y XIX, la liquidación de la economía precapitalista, campesina y tradicional, así como los lazos de solidaridad y afiliación primaria de las comunidades rurales; las migraciones con el horizonte de una proletarización con salarios al límite de la subsistencia, y la consiguiente necesidad de perpetuar día tras día su condición de asalariados; el estigma de género sobre las mujeres, sin autonomía, ligadas al control patriarcal en la casa y la sociedad en conjunto, cuyas iniciativas para ganarse la vida terminaban en el prostíbulo o en la vivienda de un burgués de sirvientas; impedidos, enfermos, locos, excluidos como los gitanos o de espíritu libre como los vagabundos impenitentes que no solo no pueden trabajar, sino que lo rechazan visceralmente; o sencillamente los caprichos de la corte o del gobernador local de turno para la organización del buen gobierno (policía) de la ciudad. Realmente es un monstruo, un monstruo indestructible que puebla las sociedades de la Modernidad, siempre atento, al acecho...y perseguido.
Los textos que componen este libro —escritos tanto por militantes de base como por figuras destacadas del pensamiento crítico francés— conforman a la vez un abecedario y un complejo manifiesto colectivo, llamado a ser una herramienta de renovación de las prácticas de lucha del ecologismo radical.
Concebido desde las propias alianzas tejidas por los Soulèvements de la Terre (las Sublevaciones de la Tierra), en plena escalada represiva por parte del Estado francés, fue escrito como un mecanismo de autodefensa y como un medio para pensar y comprender la nueva fase de luchas en torno a los conflictos por el territorio, la destrucción ecosocial y las nocividades del capital.
Las Sublevaciones de la Tierra es, por tanto, una doble arma. Una herramienta de combate en el seno de un proceso que está abriendo nuevas perspectivas y tácticas, que rompen con el fatalismo y con la pesadumbre de un determinado colapsismo derrotista y depresivo. A la vez, es la revisión de un conjunto de conceptos —algunos clásicos y otros relativamente recientes—, que abren la puerta a un vocabulario propio y no prestado, que permitan a las luchas establecer sus propios términos y su propio imaginario.
De fondo, la confluencia entre diferentes integrantes como las ZAD, el movimiento contra las megabalsas, la Confederación Campesina o el nuevo activismo climático. Partiendo de las luchas comunes entre estos sujetos, nociones como ecofeminismo, desarme, autonomía, emergencia climática, violencia, tecnología, subsistencia, tierra, alegría, comuna, composición, queer… son repensadas sin olvidar su memoria, pero a la luz de la práctica concreta del contexto y del momento en que vivimos. Eso, lejos de constituir un cierre teórico, busca una apertura de horizontes para unas prácticas capaces de desplazar, de extender y de ensanchar los campos de lucha y de afrontar lo que el colectivo de autorías de este libro ha calificado como «la batalla de este siglo».
El colectivo de autorías que conforma este libro es el reflejo de un conjunto de alianzas complejas construidas en distintos ámbitos por y desde Las Sublevaciones de la Tierra. En él escriben: Alain Damasio, Alessandro Pignocchi, Alix F., Aurélien Berlan, Base de Apoyo del 25 de marzo, Baptiste Morizot, Blue Monk, Celia Izoard, Christophe Bonneuil, Científicos y Científicas en Rebelión, Confédération Paysanne, Cy Lecerf Maulpoix, David gé Bartoli, Eduardo Viveiros de Castro, Florence Habets, François Jarrige, Françoise Vergès, Gaïa Marx, Geneviève Azam, Geneviève Pruvost, Isabelle Stengers, Isabelle Cambourakis, Jérôme Baschet, Julien Le Guet, Kassim Niamanouch, Kristin Ross, Lea Hobson, Léna Lazare, Lotta Nouqui, Malcolm Ferdinand, Marcelle y Marcel, Martine Luterre, Naturalistas de las Tierras, Philippe Descola, Sophie Gosselin, Tanguy Martin, Terra Zassoulitch, Trabajadores y Trabajadoras de Comedores del Oeste, Virginie Despentes y Virginie Maris.
En una época de crisis como la nuestra, crisis de las sociedades de corte liberal, incapaces de conjugar derecho y libertad, el capitalismo no podrá resolver el despilfarro planetario que pone en peligro la propia supervivencia de la humanidad. Además, porque su meta tiene poco que ver con las necesidades reales de la sociedad. Crisis también, y quizá esto sea nuevo en las sociedades burocráticas del capitalismo de Estado —mal llamado socialista—, donde las aberraciones de los gobernantes no pueden ser conocidas ni rectificadas y donde el papel del trabajador queda reducido a trabajar, obedecer y conformarse con el salario que le marquen los jefes infalibles e indiscutibles del partido.
En este estudio, sólo pretendemos abordar algunos temas del pensamiento proudhoniano. Temas que quizá merezca la pena ser tenidos en cuenta, no porque aporten soluciones definitivas a nuestros problemas, pero sí apuntan hacia ellas. Consideramos que aporta elementos de reflexión sobre los problemas de la construcción de un socialismo autogestionario. Un socialismo donde el ser humano tenga derecho a realizarse, no sólo en su ocio, como tratan de convencernos actualmente, sino también en la empresa, donde pasa gran parte de su vida, al igual que en sus relaciones con la comunidad.
Nuestra intención queda por lo tanto limitada, tratando de ofrecer una visión general de los temas aquí abordados. Temas que, a pesar de lo que sus adversarios hayan podido decir, se encuentran en el centro mismo de las preocupaciones políticas, económicas y filosóficas de nuestro tiempo.