Hay una paradójica convergencia de intereses entre los enemigos del islam y aquellos que quieren ser la autoridad en el islam en estandarizar el hecho musulmán, reducirlo a una sola lectura, a una sola doctrina, haciendo que, en última instancia, la voz y las prácticas de la umma (comunidad de creyentes) dependan de una jerarquía estatal o religiosa. Pero, como indica Abdennur Prado, «el mundo islámico se caracteriza desde sus inicios por la proliferación de corrientes y de modos de entender y vivir el islam, tanto en lo individual como en lo colectivo».
El islam como anarquismo místico no es tanto una interpretación sui géneris del anarquismo como una lectura radical y revolucionaria del islam, la cual no carece de precedentes y está basada en un profundo conocimiento de los textos. Sin ocultar las diferencias entre la religión islámica y el ateísmo radical del anarquismo, Prado nos muestra que en aspectos como el antiestatismo, la justicia social o el apoyo mutuo, los textos del profeta Muhammad o de ciertos intelectuales islámicos coinciden con la lógica libertaria. En estos términos, cuando el autor nos habla de misticismo o de «anarquismo místico», está haciendo referencia a una espiritualidad libre, sin clérigos ni dogmas, que «antepone la experiencia a la creencia», que lejos de abstraerse de la realidad está arraigada en la tierra y en la vida, y que repele cualquier mediación o codificación por parte de la religión instituida.
A partir de posiciones como las de Avempace, el turco Sheikh Bedreddin o Ibn Jaldún, quien «antepuso el ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación entre los miembros de una comunidad a la obediencia al Estado», este libro pone en relación algunas de las fuentes clásicas del islam con la lógica antiautoritaria y comunista o colectivista de la tradición libertaria. Un texto riguroso que invita a la reflexión.
Para romper con este mundo en destrucción hay que romper también con la manera de ser, estar y entender la naturaleza y la posición humana en ella. Esta es la propuesta que lanza Andrea Staid en Ser naturaleza.
Con una prosa ágil y divulgativa apoyada en un pensamiento riguroso, este libro muestra que ideas como «pluralidad ecosistémica» y «relaciones multiespecie», lejos de ser ilusiones primitivistas o fábulas de ciencia ficción, son los fundamentos para la construcción de una ecología social que quiebre el binomio naturaleza/cultura.
Esa división es la que ha permitido la conversión del medioambiente en exterioridad, de los animales no humanos en objetos, y de otros humanos en salvajes/animales. Y sobre esa base se ha construido todo un orden de dominación capitalista, colonial y extractivo que es la causa fundamental del ecocidio global en curso.
Empleando como ariete la antropología y la rica experiencia de los pueblos originarios, Andrea Staid recuerda que no solo se pueden construir otros modelos de relación con el entorno y con el resto de sujetos ecosistémicos, sino que, sin duda, nos va en ello la supervivencia colectiva.
Para un habitante de la selva amazónica y para un aborigen australiano, la distinción entre lo que consideramos natural y lo que consideramos cultural no tiene ningún sentido, porque en su mundo todo es al mismo tiempo natural y cultural; el ser humano es naturaleza como lo son las plantas y los animales, estamos insertos en una trama de sujetos que se relacionan.
Como plantea Marshall Sahlins en algún punto, La ilusión occidental de la naturaleza humana es la aclaración de «un gran error» que afecta a toda la historia occidental: la separación entre naturaleza y cultura, que ha condicionado nuestra idea del mundo, de la humanidad y nuestros modelos de sociedad.
La coartada sobre la «naturaleza animal» del ser humano, ha servido para establecer formas de gobierno o jerarquías sociales que han justificado el miedo y la violencia como base de los sistemas de gobierno, o las segregaciones mujer/hombre o sociedad civilizada/sociedad salvaje.
Pero, si durante siglos la filosofía y las ciencias sociales han sostenido la idea de una maldad humana esencial (o su contrario: el buen salvaje rusoniano), eso ha sufrido un giro. El egoismo innato que antes había que embridar, se considera hoy como algo bueno por ser «natural»: la naturaleza humana justifica así la individualidad neoliberal.
Frente a ello, Marshall Sahlins desarma y desnuda toda esta construcción histórica, planteando una pregunta que habría estado delante de nuestras narices durante siglos: ¿la única naturaleza humana no será precisamente la cultura en toda su diversidad formas sociales, históricas y antropológicas?
En los últimos años parece que se ha instalado un nuevo sentido común punitivo que explota el miedo como estrategia política. Esta política se ha infiltrado también en los movimientos de base. El nuevo sentido común punitivo está relacionado con la identificación con el Estado producida en y tras el fracaso del último ciclo político abierto en 2011.
Si una parte cada vez más amplia de la acción de los movimientos se dirige a la demanda de derechos como único horizonte político posible, otra parece reclamar soluciones punitivas para problemas como el racismo, el sexismo, la homofobia o la discriminación. Ante el racismo o la homofobia se demanda así una ampliación de los delitos de odio; ante las agresiones sexuales, un código penal «mejor»; ante cualquier problema, más Estado y paradójicamente más cárcel
En los poemas de esta antología de las últimas obras de Nasser Rabah, traducidas por Alberto Benjamín López Oliva, los edificios son como las personas, están heridos, muertos, hambrientos, amputados, necesitan una ambulancia; la esperanza es una última pastilla, por más que esté caducada; el jarabe para la tos marca el paso del tiempo; o existe un olor inconfundible, que nadie había identificado antes: el de los estudiantes que han suspendido. La obra de Nasser Rabah enraíza en una Gaza que desde hace veinte años está bajo asedio. Él mismo así lo declara. Como declara, en lo literario, su vínculo con la tradición palestina, representada por Mahmud Darwish, y con la tradición árabe en general y la egipcia y un poeta como Amal Dunqul en particular. Rabah es un poeta singular. Así lo han reconocido otros escritores gazatíes más jóvenes, como Mosab Abu Toha, que reivindican su figura y su magisterio. Atrevido, cálido, directo, honesto, Rabah recoge la herencia de los grandes que le han precedido y propone su texto, pone al poema a hablar.
Tituloa ipiñi ezazu zeuk... Como bien indica el nombre es una obra cuya interpretación queda totalmente libre a la imaginación del lector. Tenemos en este cómic una enrevesada historia, bellamente, ilustrada de mano de Txarli. Esta es una historia que nos llevará sin palabras desde nuestra tan queridas calles de Bilbao, a Ámsterdam, pasando por Donosti, etc.
“Te vas a montar un viaje sin palabras… donde tú tendrás que ponérselas en tus manos está contarte a ti mismo con tus propias palabras este alucinante viaje”
Txarli cree en la libertad de cada uno de interpretar, modelar y crear su propia historia y con su última obra se ha asegurado de no dejar a nadie indiferente. Quizás dos personas lean el mismo cómic y lleguen a conclusiones diferentes. Atrévete a adentrarte en el misterio de tu propia mente.
La edición ha corrido a cargo de DDT, en estrecha colaboración con el autor y ha sido impresa En Dortoka.
Vo Nguyen Giap, miembro de buró político del Partido de los Trabajadores de Vietnam, viceprimer ministro, ministro de Defensa Nacional y comandante en jefe del Ejército Popular de la República Democrática de Vietnam, escribió los dos textos que constituyen este libro Guerra de liberación política, estrategia, táctica y Armar a las masas revolucionarias, construir el ejército popular a partir de la experiencia del pueblo vietnamita en su lucha contra la agresión extranjera y su combate contra el imperialismo yanqui. Es una síntesis de su concepción militar, basada en la organización marxista-leninista del proletariado, núcleo del ejército popular, armazón del pueblo tanto en la insurrección armada y la guerra revolucionaria como en la defensa nacional; tanto en la guerra de liberación nacional como en la lucha para construir el socialismo.
El día 4 de octubre de 2013, Vo Nguyen Giap murió en Hanoi a los 102 años de edad. Con su muerte desaparece el último protagonista de la guerra de Vietnam y uno de los principales artífices de las mayores derrotas que nunca hayan sufrido las potencias imperialistas.
«Tuvimos que usar lo pequeño contra lo grande, armas anticuadas contra armas modernas» y «al final, es el factor humano el que determina la victoria» dijo Giap
La insurrección armada de Neuberg contiene un método de análisis de las prácticas insurreccionales que permite trascender a su limitado objeto concreto para profundizar en la praxis revolucionaria actual en la que las diversas formas de insurrección deben ser vistas como un proceso complejo, diversificado, interactivo y sistémico, como ya se sabía desde mediados del siglo XIX y ha quedado confirmado durante todo el siglo XX y lo que llevamos de XXI. Algunos de los puntos fundamentales de este método se centran en la importancia insustituible e imprescindible de la moral de lucha, de la teoría, de la estrategia, de la toma del poder de Estado, de la organización revolucionaria de vanguardia, de la política de alianzas, de la interacción sabia y oportuna de todas las formas tácticas de lucha, etc
Derechos humanos como arma de destrucción masiva nace por muchos motivos: de tipo político, de oportunidad histórica, etc. Qué duda cabe que el tema de los derechos humanos burgueses (a los que siempre se refieren como derechos humanos a secas) son de suma actualidad, de gran importancia en el momento histórico que nos ha tocado vivir. Porque a dicha afección se le dotó de una clara intención de evocar aspectos muy positivos, deseables, humanísticos y por los que hay que luchar; pero que en su realidad diaria llevan dentro de esas bonitas palabras puro veneno.
Además, hablar de esos derechos humanos tiene una íntima conexión con la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, difundida, orquestada y publicitada por los medios de comunicación escritos y visuales de los Estados capitalistas que se comenzaron a autodenominar como «democráticos» y del «mundo libre». Difundidos y embellecidos, pero sin poder olvidarse que son los derechos con los que la burguesía se ha dotado y que por ello hay que ponerle el adjetivo correspondiente, es decir, burgueses, y, por lo tanto, otra herramienta en la consecución de los objetivos de quienes los diseñaron, esto es, el control de la mayoría por una minoría.
Estos derechos humanos, que denominamos como «derechos abstractos», una vez analizado cómo se realiza su aplicación en la realidad concreta, devienen en todo lo contrario de lo que predica, esto es, en muerte y dolor, terrorismo, violencia de suma crueldad contra los pueblos del mundo.
En la segunda parte del libro hemos recalcado que la salud es una necesidad de los pueblos, es supervivencia humana y calidad de vida de las personas. No son derechos que se nos entregan de manera graciosa y desinteresada, como las monarquías y la nobleza los daban en siglos pasados, sino necesidades para un crecimiento de las personas digno y sano, derechos conquistados que deben formar parte del proceso de construcción de una sociedad nueva, libre de explotadores y saqueadores de recursos, una sociedad para todos y todas, es decir, una sociedad socialista.
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El ecologismo ha venido para quedarse. Eso es así. Con un mundo atravesado por el caos climático, la desaparición pavorosa de la biodiversidad o la destrucción suicida de nuestros ecosistemas, ni tu cuñado José María puede decir que todo esto le trae al pairo. Ahora bien, en esa cacofonía de noticias apocalípticas, informes científicos calamitosos y empresas con un milagroso y repentino despertar ambientalista, el ecologismo ha terminado adoptando mil caras. Muchas de ellas han resultado ser bastante monstruosas.
Este ensayo gráfico, tan interactivo como ligero, nos invita a explorar cuáles de esas voces grotescas viven en nuestras propias cabezas. Un odio visceral hacia toda la humanidad, una fe ilimitada en la que la tecnología nos sacará del entuerto, una desesperación total ante la falta de alternativas reales, unas ganas inexorables de largarse a vivir al campito y pasar del mundo...Si alguno de estos pensamientos ha pasado por tu cabeza, tu, como las autoras, tienes unos monstruos verdes con los que sentarte a dialogar.
En este repaso por las ideas más casposas, desesperanzadas o ecoansiosas del movimiento ecologista, se aporta la visión de mentes imprescindibles sobre cómo lidiar con estas bestias. Además, se invita a dibujar, escribir, imaginar, revisar, relacionar...Todo con el objetivo de rescatar un ecologismo verdaderamente transformador, una criatura más de la que pueden hallarse en peligro de extinción. En ese proceso, puede que te liberes de cierto hastío y recuperes parte de una esperanza activa y aterrizada. ¡Buena suerte con los monstruos!
De las rebeliones de esclavos en la Antigua Roma al Kasal Popular de Valencia, del cine revolucionario al apartheid en Sudáfrica, del Ultraísmo a la Yugoslavia de Tito, del punk en Polonia al exilio en Toulouse, del trasfondo social de los fados al Estambul actual… Y miles de historias más.
Miscelánea mantiene una relación incestuosa con la curiosidad: nace de ella y está dirigido a propagarla.
Probablemente ninguno de los escritos reunidos en este libro resuelva una sola cuestión. Pero es casi seguro que te trasladará a parajes de los que nunca antes habías oído hablar -a tantos incluso que serás incapaz de abarcarlos- y te moverá a seguir buscando más, a no conformarte con lo ya conocido.
Jose Crust (Jose J. Domenech, Valencia 1978) es poeta, anarcosindicalista, articulista, distribuidor alternativo, editor, un alma fácil de encontrar en centros sociales, okupas y ateneos, con una copa de vino en una mano y una pluma en la otra. Por ser es hasta miembro de la familia DDT. Lleva cerca de tres décadas contando y cantando historias en un sinfín de fanzines, libros, blogs y medios confederales y libertarios. Entre sus obras destacan el libro de relatos cortos "El eco y sus fluctuaciones" (autoedición 2010), así como los poemarios "Zona Espacial Norte" (Logofobia, 2016) y "Escombros de un triunfo" (Autoedición, 2018).
Como adicto a la intrahistoria y como curioso empedernido que es, Jose Crust ha investigado acerca de temáticas tan desconocidas para la mayoría como fascinantes. Esta obra compila buena parte de los variados artículos que el autor ha publicado a lo largo de los años en diferentes blogs en los que ha colaborado. Una simple ojeada a un par de estas historias enseguida delata el por qué merece la pena rescatarlas y sacarlas del anonimato. Sigue así Jose.
Coeditan y distribuyen DDT Banaketak y El Punt.
"La vejez no nos hace más sabios ni tampoco más libres. La curiosidad de la que sigue haciendo gala es, sin embargo, un buen síntoma".
Azken bi hamarkadetan Israelgo armadak ezohiko taktikak garatu ditu Palestinako hirien aurka: kaleak zeharkatu beharrean, paretak zeharkatzen dituzte, lurrak, sabaiak, egongelak, logelak, komunak. Kaleak zapaltzeari utzi diote. Hala, palestinar borrokalarien jopuntutik aldentzen dira, eta zibilen etxebizitzetan sartzen. Taktika horri alderantzizko geometria deitu zioten eta ahalegin teoriko eta estrategiko handia egin zuten Israelgo Armadan. Deleuze eta Guattari irakurri zuten, Debord eta Derridarengan inspiratu ziren. Alderantzizko geometriak bira posmoderno bat eragin du hiri-gerran eta bestelako armada handiengana ere zabaldu da:...
Tren de fuego. Falconetti Peña. Tras cumplir una larga condena por violencia armada, un antiguo miembro de una organización clandestina ya disuelta vuelve a su barrio, situado en una ciudad de provincias. La realidad que encuentra es muy distinta a la que dejó cuando entró en la cárcel. Donde antes se alzaba la fábrica, ahora se extiende una urbanización abandonada a medio construir y la crisis económica ha sumido las calles en un estado de abotargamiento generalizado. A él todo esto lo trae sin cuidado. El mundo ha seguido su curso y no tiene la más mínima intención de volver a implicarse en nada. No tardará en comprobar que su destino no pasa por ahí. El subinspector que lo capturó en Barcelona, hombre clave en los negocios turbios de su ciudad, tiene otros planes para él. El tren de fuego es el elemento iniciador que hace estallar la carga explosiva