A finales de los años ochenta, Duro Felguera es un gigante industrial centenario que vertebra la cuenca del Nalón con sus miles de puestos de trabajo y mantiene estrechos vínculos con el poder político. Por su parte, sus empleados han forjado una sólida cultura asamblearia y sostienen frecuentes reivindicaciones. Raro es el mes en el que no hay huelga en La Duro.
Por ello, la pretensión de Duro Felguera de pasar de ser una empresa de «mono azul» a una de «cuello blanco», despidiendo a 232 trabajadores, choca de frente con la plantilla, que reclama una buena gestión, el mantenimiento del empleo y un plan de futuro para las cuencas.
Entre 1989 y 1999, los trabajadores responden a los sucesivos despidos con paros, marchas, conciertos, una huelga de hambre de 52 días, numerosos sabotajes y un encierro en la torre de la catedral de Oviedo de 318 días, convirtiéndolo en uno de los conflictos laborales más radicales y exitosos de las últimas décadas, en el que «los de La Duro» pelearon contra la lógica del mercado hasta lograr una solución para cada uno de los despedidos.
«Un pantano sabe más que la mayoría de la gente. Es nuestra naturaleza, pues dentro de nuestros húmedos y nebulosos confines, el agua lleva mensajes, historias e incluso rumores. El pantano conecta todas las vías acuáticas: del estanque al río, al mar y a las cisternas de vuestros váteres. Sabemos vuestros secretos, oímos vuestras discusiones, lavamos el sudor de vuestros cuerpos.» Tres mujeres dan a luz en diferentes países y en diferentes décadas. En un futuro cercano, en pleno desastre climático global, acaban conviviendo en una urbanización costera de Nueva Zelanda. A Keri, madre soltera, le cuesta sacar adelante a su pequeño Walty y a su hija mayor Wairere, una preadolescente extraña con una conexión mágica con el pantano cercano a su casa. Janet, su vecina de siempre, es una mujer mayor blanca llena de prejuicios racistas. Y entonces llega Sera a la comunidad, con su marido y su hija Aliana. Ellos son refugiados climáticos procedentes del Mediterráneo, donde ya no se puede vivir. Cuando Conor, el hijo de Janet, vuelve a casa con el pelo rapado y un tatuaje nuevo, la tensión en el vecindario crece, mientras el impasible pantano aguarda, majestuoso, el desenlace fatal. Y se prepara para contraatacar… «Las ciénagas» es una novela inmersiva, mágica y profundamente anclada a sus raíces maoríes. Un grito firme en favor de la empatía y el respeto entre seres humanos en momentos de barbarie moral universal.
Óscar Calavia se mueve con maestría entre las fuentes directas para aportar su particular visión crítica del Imperio español en America, huyendo al mismo tiempo de la imperiofilia y de la caricatura. Porque reducir el pasado a la contabilidad de hazañas y fechorías es un modo de desperdiciarlo.
Este libro es un viaje de ida y vuelta por dos universos separados por miles de kilómetros, pero interconectados por varios hilos: el carbón y la minería, el capital y su logística portuaria, la migración y el exilio. Eduardo Romero traza un puente entre Asturias y Colombia, y nos hace partícipes de una historia real -maravillosamente contada- en la que el «azar global» conecta el destino común de "los de abajo". Eduardo Romero es conocido por haber publicado diversas obras. Destacar algunas como Autobiografía de Manuel Martínez (2019), crónica de esa generación de inadaptados sociales a los que la democracia española solo les dio a elegir entre la cárcel o el manicomio; En mar abierto (2021). historia coral de un vecindario atravesado por las fronteras; así como numerosos libros dedicados a la crítica de la política migratoria, entre ellos: Quién invade a quién. Del colonialismo al II Plan África (2011) y Un deseo apasionado de trabajo más barato y servicial. Migraciones, fronteras y capitalismo (2010). También es autor del relato Naiyiria (2016), ilustrado por Amelia Celaya, y del librito en torno a la pandemia La nueva normalidad (2021).
Durante la larga gestación del anarcosindicalismo (idea fluctuante compuesta de sindicalismo revolucionario y anarquismo comunista), el proyecto de ruptura con el capitalismo —dicha ruptura, sin fase de transición, supondría la abolición del Estado, del trabajo asalariado y del mercado— se enfrentó a una parte del movimiento sindicalista, según el cual la clase obrera debía adaptarse al «panorama económico-industrial del mundo» antes de plantearse suceder a la burguesía.
Cabe destacar que Myrtille observa con especial detenimiento el devenir de la guerra social en Barcelona y las luchas de las mujeres.
En España, la idea de la Anarquía nunca fue monolítica, sino que se fraguó en la práctica y mediante ricas discusiones en la calle, en las fábricas, en los grupos de afinidad, en los ateneos, y a través de un trabajo editorial digno de reverencia, hasta alcanzar el intento más amplio y sólido de los últimos tiempos de construir el paraíso en la tierra.
Myrtille, gran conocedora de la revolución española de 1936 —a Del amor, la guerra y la revolución , su impresionante trabajo con otros Gimenólogos, nos remitimos—, emprende un interesantísimo recorrido, sin perder de vista el momento presente, para comprender mejor el desarrollo del pensamiento y la práctica del movimiento libertario ibérico.
Esta obra permite conocer las raíces de las ideas anarquistas, sus impulsos, su audacia, sus limitaciones y sus grandezas. Y sobre todo sus discusiones fundacionales, que aún siguen vigentes y poco o nada tienen que ver con los ensimismamientos pseudoteóricos actuales.
Es esta una novela que nos habla de la desaparición de un mundo ?y de quienes lo habitan? a través de las voces de dos de sus protagonistas. Manuela y Antonino relatan a un urbanita de visita en el pueblo los entresijos de la vida rural y campesina al tiempo que este último, escritor, les comparte a ellos su mirada sobre algunos de los episodios más relevantes de la historia de la España de los dos últimos siglos. Así, entre los tres, van dibujando el auge y ocaso de una forma de vida ?la vida campesina? que morirá junto a quienes la han protagonizado. El fin de un mundo es a un tiempo una magnífica novela y un extraordinario libro de historia.
La víspera de la proclamación de la Comuna de París, el gobierno reaccionario de Versalles hizo detener a Auguste Blanqui y rechazó la oferta de canjearlo por setenta y cuatro rehenes. Para Thiers, devolver a Blanqui suponía otorgar a la insurrección «la fuerza de todo un ejército».
Auguste Blanqui imprimió el sello de su visión política a toda una época. Lo hizo desde las alcantarillas de París y desde un buen número de prisiones, y su mensaje alcanzó -literalmente- los confines del universo. Agitador, creador de sociedades secretas, arquitecto de revueltas, fundador de periódicos, teórico del socialismo... La historia de los movimientos revolucionarios franceses es incomprensible sin su figura, que provocaba por igual el entusiasmo de sus partidarios y el terror de sus enemigos, y que creó un prototipo de revolucionario integral con el que tuvieron que medirse todos los que llegaron después.
La presente edición, que se abre con el prólogo redactado para la edición francesa por varios agentes del Partido Imaginario, que lo han revisado para esta ocasión, recoge una selección de los textos más representativos de este complejo personaje, entre los que destaca su manual de lucha insurreccional callejera titulado «Instrucciones para tomar las armas» y el que quizá sea su texto más bello e inspirado:«La eternidad por los astros».
Louis Auguste Blanqui (1805-1881) fue el mayor representante del socialismo revolucionario en Francia durante el siglo xix. Participó por primera vez en una insurrección durante los disturbios de París de 1827, y más tarde tendría un papel determinante en la revolución de 1848 y en la Comuna de 1871, aun estando preso. Su vida de insurrecto marcó el devenir del movimiento obrero francés, en el que tuvo un peso determinante. Gran conspirador, destacó por su labor en la creación de sociedades secretas, dentro de las cuales se formó una parte importante del movimiento revolucionario, y suyo es el famoso eslogan «Ni dios ni amo».
«Nuestro crimen, en realidad, consiste en tratar de comprender el mundo en el que vivimos, y en tener el descaro de hacerlo en nuestros propios términos, por nuestros propios medios y, cosa imperdonable, partiendo de nosotros mismos».[…]
«Cuando toda razón deserta del espacio público, cuando crece el absurdo, cuando la propaganda endurece su férula a fin de forzar la comunión general, hay que tomar distancia. Eso es lo que hace el conspiracionista. Partir de sus intuiciones y ponerse a investigar. Tratar de entender cómo hemos llegado aquí y cómo salir de este pequeño atolladero del tamaño de una civilización. Encontrar cómplices y hacer frente. No resignarse a la tautología de lo existente. No tener miedo ni esperanza, sino buscar con calma nuevas armas.[...]
La concepción de la vida que tienen los ingenieros de esta sociedad es tan flagrantemente chata, tan incompleta, tan equivocada que no pueden más que fracasar. Lo único que conseguirán será devastar un poco más el mundo. Por eso es de vital interés para nosotros echarlos sin esperar a que fracasen.[...]
Nuestro desacuerdo con los defensores del orden existente no es por la interpretación del mundo, sino por el mundo mismo. No queremos el patibulario mundo que están construyendo. De hecho, pueden quedarse todos los patíbulos para ellos. No es una cuestión de opinión; es una cuestión de incompatibilidad»
Fútbol, estilo y funk
El 22 de noviembre de 1978, un desconocido jugador negro del West Bromwich Albion causó la admiración de toda Europa firmando una magnífica actuación ante el Valencia de Mario Kempes. Su nombre era Laurie Cunningham, pero desde ese día sería conocido como The Black Pearl.
Hijo de inmigrantes jamaicanos, Cunningham fue el primer jugador negro en representar a Inglaterra en partido oficial. Poco después, y tras un fichaje de cifras astronómicas, se convirtió en el primer inglés en vestir la camiseta del Real Madrid. A lo largo de su carrera también pasaría por las filas del Leyton Orient, Manchester United, Olympique de Marsella, Leicester City, Wimbledon FC, Rayo Vallecano y Real Sporting de Gijón.
Este libro no sólo narra la historia de un futbolista especial, un artista en una época de fajadores; sino también la de un dandi vestido de corto, un hombre sensible apasionado por la música, el baile y la moda, que tuvo que hacer frente a todo tipo de prejuicios en un momento en que el racismo campaba a sus anchas por las gradas. Un jugador que ha trascendido lo meramente futbolístico para acabar convirtiéndose en un auténtico icono pop.
Prólogo de Carles Viñas
Seleccionada como una de las mejores biografías del año 2018 en los Sports Book Awards
Este segundo volumen de Diario rural, una pieza fundacional de la literatura sobre la naturaleza que vio la luz cuatro años antes de que H. D. Thoreau publicara Walden, comprende las entradas escritas por Fenimore Cooper durante el otoño de 1848 y el invierno de 1849, y nos regala hermosas observaciones que van desde el origen del gusto por el pastel de calabaza hasta la predilección de Santa Claus por los calcetines y las chimeneas, pasando por los hábitos de los patos joyuyos o los distintos modos en que los poetas cantan al otoño en el Viejo y el Nuevo Mundo. El cielo y los caminos, el bosque y las flores, los mamíferos, los insectos. Y como fondo, la actividad humana que, a mediados del siglo xix, en esa parte del este de Norteamérica conocida como Nueva Inglaterra, comienza a modificar la faz de la tierra y la forma de pensar de sus habitantes. En ese marco se desarrolla el Diario rural de Susan Fenimore Cooper, a quien puede considerarse como la primera escritora sobre la naturaleza.
Diario rural es a la vez una invitación a lo pequeño y a lo colectivo, una contemplación y una reflexión: el libro de una mujer que vivió en un pueblo sin progreso, que se alejó de romanticismos, idealismos y rascendentalismos, y que cultivó la lectura, la observación y la escritura para dar cuenta de lo que hoy apenas queda huella: la vida salvaje
Desde los albores de la era industrial, la mejor y casi única arma de los y las trabajadoras contra la explotación de su fuerza de trabajo ha sido la acción colectiva. Gracias a ella, a lo largo del último siglo y medio y en prácticamente toda la geografía del planeta se han repetido experiencias de ocupación de fábricas, constitución de consejos obreros y democratización de los centros de trabajo. Los colectivos que protagonizaron esas luchas no necesitaron grandes referencias previas; la ocupación de los medios de producción y su autogestión por parte de los trabajadores parece emerger como expresión genuina y directa de los intereses históricos y materiales de sus protagonistas.
A lo largo de este volumen documentaremos algunas de esas experiencias. Expondremos primero el debate teórico que las ha acompañado para sumergirnos enseguida en luchasdesarrolladas tanto en sociedades capitalistas como bajo formas de socialismo de Estado. Desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XXI recorreremos diferentes manifestaciones de un movimiento que hasta el momento apenas ha salido de las sombras. Nuestro objetivo es poner el foco sobre esos momentos de empoderamiento de los y las trabajadoras y revelar la importancia de las luchas obreras contra formas de control autocráticas o injustas impuestas, ya vengas impuestas por el capital, por empresas, por sindicatos tradicionales o incluso por partidos o burocracias estatales. Porque en última instancia, confiamos en que esas formas de lucha sirvan para alimentar el deseo de construcción de nuevas de democracia obrera.