Los textos que componen este libro —escritos tanto por militantes de base como por figuras destacadas del pensamiento crítico francés— conforman a la vez un abecedario y un complejo manifiesto colectivo, llamado a ser una herramienta de renovación de las prácticas de lucha del ecologismo radical.
Concebido desde las propias alianzas tejidas por los Soulèvements de la Terre (las Sublevaciones de la Tierra), en plena escalada represiva por parte del Estado francés, fue escrito como un mecanismo de autodefensa y como un medio para pensar y comprender la nueva fase de luchas en torno a los conflictos por el territorio, la destrucción ecosocial y las nocividades del capital.
Las Sublevaciones de la Tierra es, por tanto, una doble arma. Una herramienta de combate en el seno de un proceso que está abriendo nuevas perspectivas y tácticas, que rompen con el fatalismo y con la pesadumbre de un determinado colapsismo derrotista y depresivo. A la vez, es la revisión de un conjunto de conceptos —algunos clásicos y otros relativamente recientes—, que abren la puerta a un vocabulario propio y no prestado, que permitan a las luchas establecer sus propios términos y su propio imaginario.
De fondo, la confluencia entre diferentes integrantes como las ZAD, el movimiento contra las megabalsas, la Confederación Campesina o el nuevo activismo climático. Partiendo de las luchas comunes entre estos sujetos, nociones como ecofeminismo, desarme, autonomía, emergencia climática, violencia, tecnología, subsistencia, tierra, alegría, comuna, composición, queer… son repensadas sin olvidar su memoria, pero a la luz de la práctica concreta del contexto y del momento en que vivimos. Eso, lejos de constituir un cierre teórico, busca una apertura de horizontes para unas prácticas capaces de desplazar, de extender y de ensanchar los campos de lucha y de afrontar lo que el colectivo de autorías de este libro ha calificado como «la batalla de este siglo».
El colectivo de autorías que conforma este libro es el reflejo de un conjunto de alianzas complejas construidas en distintos ámbitos por y desde Las Sublevaciones de la Tierra. En él escriben: Alain Damasio, Alessandro Pignocchi, Alix F., Aurélien Berlan, Base de Apoyo del 25 de marzo, Baptiste Morizot, Blue Monk, Celia Izoard, Christophe Bonneuil, Científicos y Científicas en Rebelión, Confédération Paysanne, Cy Lecerf Maulpoix, David gé Bartoli, Eduardo Viveiros de Castro, Florence Habets, François Jarrige, Françoise Vergès, Gaïa Marx, Geneviève Azam, Geneviève Pruvost, Isabelle Stengers, Isabelle Cambourakis, Jérôme Baschet, Julien Le Guet, Kassim Niamanouch, Kristin Ross, Lea Hobson, Léna Lazare, Lotta Nouqui, Malcolm Ferdinand, Marcelle y Marcel, Martine Luterre, Naturalistas de las Tierras, Philippe Descola, Sophie Gosselin, Tanguy Martin, Terra Zassoulitch, Trabajadores y Trabajadoras de Comedores del Oeste, Virginie Despentes y Virginie Maris.
En una época de crisis como la nuestra, crisis de las sociedades de corte liberal, incapaces de conjugar derecho y libertad, el capitalismo no podrá resolver el despilfarro planetario que pone en peligro la propia supervivencia de la humanidad. Además, porque su meta tiene poco que ver con las necesidades reales de la sociedad. Crisis también, y quizá esto sea nuevo en las sociedades burocráticas del capitalismo de Estado —mal llamado socialista—, donde las aberraciones de los gobernantes no pueden ser conocidas ni rectificadas y donde el papel del trabajador queda reducido a trabajar, obedecer y conformarse con el salario que le marquen los jefes infalibles e indiscutibles del partido.
En este estudio, sólo pretendemos abordar algunos temas del pensamiento proudhoniano. Temas que quizá merezca la pena ser tenidos en cuenta, no porque aporten soluciones definitivas a nuestros problemas, pero sí apuntan hacia ellas. Consideramos que aporta elementos de reflexión sobre los problemas de la construcción de un socialismo autogestionario. Un socialismo donde el ser humano tenga derecho a realizarse, no sólo en su ocio, como tratan de convencernos actualmente, sino también en la empresa, donde pasa gran parte de su vida, al igual que en sus relaciones con la comunidad.
Nuestra intención queda por lo tanto limitada, tratando de ofrecer una visión general de los temas aquí abordados. Temas que, a pesar de lo que sus adversarios hayan podido decir, se encuentran en el centro mismo de las preocupaciones políticas, económicas y filosóficas de nuestro tiempo.
… Ellos entraron “con todo” aquella fatídica noche del 5 de abril de 2012 en aquel oscuro callejón. Ellos salieron con las manos manchadas de sangre. Durante los años que ha durado este proceso, familias y amigos han demostrado dignidad frente a la vileza de los necios. Humildad frente a la soberbia y la arrogancia…
En junio de 2012 el PNV reclamó al Departamento de Interior del Gobierno vasco que los grupos parlamentarios tuvieran acceso a toda la información que formara parte de la investigación interna sobre el operativo y la actuación de la Ertzaintza que provocó la muerte de Iñigo Cabacas. Los jeltzales exigían además «depurar responsabilidades» al margen del proceso judicial en curso.
El PNV plasmó esta demanda en una moción que sería debatida en el mes de junio en el pleno ordinario del Parlamento vasco: «En el último pleno de control interpelamos al consejero Rodolfo Ares y desgraciadamente no dijo nada nuevo. Se sigue escudando en la justicia y el recorrido que el caso tiene en los tribunales para no dar ninguna explicación».
«No está garantizando transparencia, no está facilitando información a los grupos por mucho que usted diga, está lanzando continuas cortinas de humo con los cambios habidos tras el desgraciado muerte de Cabacas», añadió el parlamentario del PNV y autor de la iniciativa, Mikel Martínez.
El Straight Edge ha resistido a lo largo de las últimas décadas como una cultura hardcore punk libre de drogas. Sin embargo, su legado político permanece a menudo ambiguamente asociado con una soberbia postura machista autorreferencial y con un puritanismo conservador. A pesar de que algunos elementos de la cultura Straight Edge se alimentan de tal percepción, la historia política del movimiento es de lejos mucho más compleja. Desde los orígenes del Straight Edge en Washington D.C. a inicios de los años 80, individualidades, bandas y escenas enteras a lo largo del mundo lo ha vinculado al pensamiento y al compromiso radical. Una vida sobria para la revolución traza esta historia. Esto incluye contribuciones –en la forma de profundas entrevistas, ensayos y manifiestos– de un gran número de artistas y activistas con vínculo con el Straight Edge, desde Ian MacKaye (Minor Threat/Fugazi) a Dennis Lyxzén (Refused/The (International) Noise Conspiracy) u otras bandas musicales, hasta proyectos feministas (Emancypunx), activistas disidentes sexuales y de género, pasando por colectivos radicales como CrimethInc u otros dedicados tanto a una vida sobria como a la lucha por un mundo mejor. Rústica con solapas, 396 páginas, 19x14cm.
¿Podrá el capitalismo encontrar energía suficiente para satisfacer sus necesidades? Para responder a esta pregunta Sandrine Aumercier polemiza con distintos análisis elaborados desde corrientes ecologistas, marxistas y antindustriales. Su ensayo sigue la estela de autores como Robert Kurz, Moishe Postone o Anselm Jappe (autor del prólogo), actualizando sus planteamientos. Relaciona la crisis energética con la crisis del valor que se produce en el seno del sistema capitalista, refutando la tesis tecnoptimista según la cual la máquina nos liberará del trabajo.
La crisis energética constituye un muro para el metabolismo capitalista, cuya demanda de energía aumenta permanentemente. El sistema se dirige hacia un impasse autodestructivo: no puede haber crecimiento económico ilimitado en un mundo en el que los recursos tienden a agotarse. La autora se remonta hasta los orígenes de las leyes de la termodinámica desvelando las incongruencias existentes en la base misma del productivismo. También articula una crítica demoledora de las energías renovables desmontando el mito de la sustituibilidad.
Bilbao, principios del siglo XX. La bonanza económica que conllevó la imparcialidad de España en la Primera Guerra Mundial no ha repercutido en mejoras en localidad de vida de la clase trabajadora. Las condiciones laborales y la situación de sus familias son insostenibles
y la huelga en el sector siderúrgico es inevitable.Fermín Olarte, sindicalista y trabajador en una de aquellas grandes industrias que poblaron la margen izquierda de la ría de Bilbao, toma parte activa en la huelga. Desde su visión esperanzada y al mismo tiempo crítica de la lucha política, se implica con su grupo de activistas en las acciones necesarias para conducir lahuelga a buen puerto; sin embargo, debido a conflictos familiares y a los embates del destino, se verá obligado a tomar decisiones que afectarán determinantemente a su vida.
Un relato escrito desde la vivencia, desde el recuerdo. Es el resultado de unir emociones y situaciones alimentadas desde un prisma singular, un prisma que refleja una vida con discapacidad. Darle forma y escribir este libro es una consecuencia de dejar constancia en estas páginas de realidades y momentos de vulnerabilidad, que, en muchas ocasiones, guardamos y no mostramos. Visibilizar una vida tantas veces estigmatizadas y llena de tópicos peyorativos, es una motivación suficiente para llenar huecos de vacío existencial, con experiencias y situaciones aquí relatadas.