¿Podrá el capitalismo encontrar energía suficiente para satisfacer sus necesidades? Para responder a esta pregunta Sandrine Aumercier polemiza con distintos análisis elaborados desde corrientes ecologistas, marxistas y antindustriales. Su ensayo sigue la estela de autores como Robert Kurz, Moishe Postone o Anselm Jappe (autor del prólogo), actualizando sus planteamientos. Relaciona la crisis energética con la crisis del valor que se produce en el seno del sistema capitalista, refutando la tesis tecnoptimista según la cual la máquina nos liberará del trabajo.
La crisis energética constituye un muro para el metabolismo capitalista, cuya demanda de energía aumenta permanentemente. El sistema se dirige hacia un impasse autodestructivo: no puede haber crecimiento económico ilimitado en un mundo en el que los recursos tienden a agotarse. La autora se remonta hasta los orígenes de las leyes de la termodinámica desvelando las incongruencias existentes en la base misma del productivismo. También articula una crítica demoledora de las energías renovables desmontando el mito de la sustituibilidad.
Bilbao, principios del siglo XX. La bonanza económica que conllevó la imparcialidad de España en la Primera Guerra Mundial no ha repercutido en mejoras en localidad de vida de la clase trabajadora. Las condiciones laborales y la situación de sus familias son insostenibles
y la huelga en el sector siderúrgico es inevitable.Fermín Olarte, sindicalista y trabajador en una de aquellas grandes industrias que poblaron la margen izquierda de la ría de Bilbao, toma parte activa en la huelga. Desde su visión esperanzada y al mismo tiempo crítica de la lucha política, se implica con su grupo de activistas en las acciones necesarias para conducir lahuelga a buen puerto; sin embargo, debido a conflictos familiares y a los embates del destino, se verá obligado a tomar decisiones que afectarán determinantemente a su vida.
Un relato escrito desde la vivencia, desde el recuerdo. Es el resultado de unir emociones y situaciones alimentadas desde un prisma singular, un prisma que refleja una vida con discapacidad. Darle forma y escribir este libro es una consecuencia de dejar constancia en estas páginas de realidades y momentos de vulnerabilidad, que, en muchas ocasiones, guardamos y no mostramos. Visibilizar una vida tantas veces estigmatizadas y llena de tópicos peyorativos, es una motivación suficiente para llenar huecos de vacío existencial, con experiencias y situaciones aquí relatadas.
Isaac Puente fue médico y un destacado militante anarquista, naturista y de la cnt, conocido principalmente por ser el redactor de El comunismo libertario, base teórica con la que los anarquistas españoles se lanzaron a realizar el paraíso en la tierra. Hombre de grandes conocimientos científicos, divulgó incansablemente las ideas de igualdad entre los seres humanos. Y trató de llevarlas a la práctica.
Incombustible colaborador en prensa, su obra —muy malatestiana, en lo que de aparente sencillez contiene— sigue siendo incomprensiblemente desconocida. Este volumen, Un médico rural, toma su título del seudónimo con el que Puente firmó muchas de sus colaboraciones y está estructurado en dos bloques maestros: Salud (escritos relacionados con el cuidado del cuerpo) y Anarquía (artículos de índole más política). Pepitas quiere con este libro sumarse a la tarea de difundir el pensamiento y la obra de uno de los teóricos libertarios más importantes y queridos de todos los tiempos.
A partir de 1917, pero sobre todo entre los años 1918-1923, una oleada revolucionaria se propagó por todo el mundo desde Buenos Aires hasta Canadá, desde Brasil hasta China y por toda Europa. Con su derrota no sólo se cerraba la posibilidad de que la revolución que estalló en Rusia no se quedará encapsulada en un sólo país, si no que se cortocircuitó la extensión de una vía comunista no leninista, radicalmente democratica y asamblearia.El libro se centra en los episodios revolucionarios en Alemania y Hungría (que bien hubieran podido cambiar el rumbo de la Historia si hubiesen sido exitosas), no sólo describiéndolos históricamente si no también reflejando los debates y discusiones del momento: las pugnas internas, el enfrentamiento con los partidos socialdemócratas y los sindicatos obreros, la dificultad de defender los consejos obreros con las armas...El lector encontrará tres partes: la primera, la más lamplia, trata de los intentos revolucionarios en Alemania, la segunda habla sobre la revolución en Hungría y en la tercera reproduce dos documentos históricos poco conocidos en el mundo hispanohablante, el programa del KAPD (el Partido Comunista Obrero de Alemania) de 1920 y un análisis del aplastamiento de la revolución en Alemania realizado por BILAN, el grupo de la izquierda comunista italiana de 1935.Muy pocos conocen lo que pasó en Alemania entre 1918-1923. Fue una tentativa de revolución proletaria que tuvo una serie de episodios significativos: la insurrección de noviembre de 1918, que destronó al káiser y obligó a finalizar la barbarie de la Primera Guerra Mundial; la insurrección de Berlín en enero de 1919, en la que Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht fueron salvajemente asesinados; la toma del poder por los Consejos Obreros en Baviera en abril de 1919, que fue aplastada brutalmente; la movilización masiva contra el golpe fascista de Kapp en enero de 1920; las acciones del Ruhr en marzo de 1921, etc.
Autores: Rob Steinklopfer, Mario Schimmel, Carlo Mir, Colin D. Ward
ANDRÉ LÉO (1824-1900) es una de las grandes escritoras francesas del siglo XIX. Novelista, ensayista, militante y, sobre todo, periodista; aunque ella consideraba inseparables todas estas formas de acción. Figura política incómoda, crítica, castigada con el olvido por decir siempre lo que pensaba.En su juventud estuvo vinculada al llamado “socialismo utópico”, en torno a ‘La Revue Sociale’, a la Asociación de Boussac y a su fundador, el filósofo Pierre Leroux. Esta Comunidad agrícola, tipográfica y artesanal, muy desconocida, tuvo gran importancia por sus propuestas colectivistas y ecológicas. George Sand, Pauline Roland, Liszt, Chopin, Baudelaire, Turguénev, Herzen, Courbet... simpatizaron con este ideario.La escritora, tras años de exilio, participa activamente en la Comuna de París, 1871. Pone en evidencia que esta revolución, roja en sangre y negra en luto, olvidara a las mujeres, a las comuneras. Y para repararlo, ofrecemos un despliegue gráfico original, con grabados, fotografías y retratos de las obreras parisinas que animaron la revuelta.Esta obra recoge, también, textos inéditos de André Léo en castellano: uno de sus primeros poemas (1850) y el último gran ensayo antes de fallecer, ‘¡Cortemos el cable!’ (1899), una crítica al pensamiento religioso y un llamamiento a la emancipación individual y colectiva.
“La década de los sesenta, entre brumas y esperanzas, fue una señal generalizada de protesta anticapitalista, de armamento ideológico cargado de futuro, de ofensiva de quienes
Frantz Fanon había denominado como ‘los condenados de la Tierra’... y de revolución. Entre este jardín de revoluciones y perspectivas liberadoras se alzó la figura inconfundible de un negro americano, que reivindicaba la negritud desde sus asientos más firmes.
Nació y murió en medio de una sociedad sin matices, tan racista y clasista que no cabía en injusticias. Su nombre: Malcolm X. Durante una década fue el polo referencial para miles de compañeros, la mano solidaria que se acercaba a las recientes muestras de las posibilidades que guardaban las explosiones de los humillados. Cuba, Argelia, Tanzania, Oriente Medio fueron etapas exteriores de sus viajes; universidades, refugios, callejones y cárceles sus interiores. Malcolm X fue la razón, la teorización y la experiencia contra el tirano en sus propias tripas. Por eso los mismos aparatos del sistema –como una forma más de hacer de su cacareado estilo democrático– acallaron su voz con unos gramos de plomo” (Iñaki Egaña).