Esta obra recopila la historia y testimonios del proyecto de gestión cultural independiente Industrias Mikuerpo, colectivo de agitación artística que durante un lustro (1994-1999) desarrolló una gran actividad en la escena alternativa madrileña, con cuyas luchas estuvo siempre vinculada. Arte y protesta se dan la mano en infinidad de acciones que van desde la confección de fanzines, al sabotaje publicitario o la acción de calle.\\\\\\Liburu honekmadrildar eszena alternatiboan bost urtez (1994-1999) ekintza artistikoak bultzatu zituen Industrias Mikuerpo kolektiboaren historia eta testigantzak dakarzkigu. Artea eta salaketa batera doaz ekintza ugaritan, fanzineetatik abiatuz, iragarki sabotaia edokale ekintzetaraino helduz.
Dicen los de Olariz que en el llano no tenemos entendederas, y razón no les falta. Pero, por más que tengamos la cabeza llena de pájaros y los intereses puestos en asuntos que tampoco llevan a nada, lo que no nos pueden negar es que tenemos paladar fino y sabemos apreciar lo bueno. Por eso llevamos más de una década esperando noticias suyas, confiando en que, más tarde que temprano, su bertsolari Arteaga se arrancaría a cantar.
Así pues, lector, ya seas del llano, la mar o la montaña, siéntete afortunado si en tus manos han caído estas memorias. Zambúllete hasta lo más profundo, sumérgete hasta quedarte sin aire, porque cuando emerjas para llenar de nuevo tus pulmones y te tumbes a la orilla, aunque con cierto regusto a cieno, tendrás los ojos abiertos para mejor ver.
?En casa de mi abuelo nunca se comía pan tierno. Se compraba a diario, pero nadie lo probaba. Como se había de aprovechar el del día anterior, el recién hecho se comía al día siguiente. Correoso. Era como esos remolinos de la mar de los que uno no puede salir por muchas brazadas que dé. Lo del pan siempre había sido así. Si no se ha nacido aquí, no se tienen entendederas para lo nuestro. Aunque una vez, no se sabe si porque hubo un eclipse que cayó en un día impar de un año bisiesto o por qué, las aguas torcas se hicieron mansas, orillándose el pan viejo, para hacer aprecio al tierno. Lo hicimos todos menos mi abuelo. Nunca se habló de ello en casa. Aquí pensamos que con no hablar se hace la componenda. En el llano es más pior. Allí creen que las cosas se enderezan hablando.? (Fragmento del libro)
He aquí el marco de esta guerra, de treinta años de antigüedad, narrada no por supervivientes sino por muertos que no están del todo muertos y que, como en todo buen cuento, deben regresar para vengar la derrota y recuperar la posesión de sus tierras, como los guerreros de Toro Sentado o Caballo Loco haciendo reaparecer al bisonte tras un buen baile de espíritus. Incluso si Little Big Horn siempre termina en Wounded Knee.
Y como bien sabemos que las regiones costeras atraen a los ricos y a los mafiosos, el lugar es también el escenario de algunos asesinatos particularmente atroces donde poderosos y narcotraficantes engañan al aburrimiento aprovechándose de su impunidad, como en las regiones más calientes de México o Colombia. Como hemos leído, las regiones no tienen el monopolio de la corrupción ni de los abusos diversos. No más que políticos corruptos, dueños de pubs descarados, prostitutas callejeras astutas, viejos lascivos u obstinadas ranas almeja.
Pero hay montañas donde los difuntos con las cuencas de los ojos vacías guardan rencores tenaces y una visión de largo plazo. Para el deleite de los cangrejos. (Pierre-Jean Bourgeat)
?Los lodos de debajo del mar son la alfombra de un mundo vedado para los vivos. En las profundidades ?abisales les llaman los que entienden?, la oscuridad es toda y la vida es mucho diferente. Ahí abajo los peces paicen cualquier cosa de la traza que tienen. Lo que la mar se traga acaba en su fondo de ciénaga, fría, oscura y profunda donde la vida es otra y desde donde suben burbujas como recuerdos de algo. Allá abajo sólo pueden vivir peces raros como demonios de los infiernos, que no se pueden asar a la parrilla de lo mucho duros que son. En el nuestro, los fondos se van llenando de barrillo y basura y dicen que hay mucho gas, que es el que luego aflora arriba en burbujas y que coincide cuando aparecemos y desaparecemos los que perdimos los ojos en las pinzas de los cangrejos.
Puede que seamos peces varados al orillo de una mar, esperando el final. Que la vida sólo sea eso. Retorcer el espinazo y saltar sobre el barrillo para buscar la última bocanada que el aire nos regatea. O que ya estemos muertos de hace tiempo. O que estemos a medio camino entre una cosa y la otra, sin ser ni lo uno ni lo otro. Debajo de las aguas o encima de ellas. Aquí o allá. Pal caso es igual.
Un día se deja de vivir para lo que queda y se queda uno en lo que fue. Y ya.? (Fragmento del libro)
Un excepcional diario de Mayo del 68 escrito a pie de obra.A más de medio siglo de distancia, es fácil perder los puntos de referencia necesarios para pensar Mayo del 68. La lejanía facilita que las visiones estereotipadas se abran camino, se afiancen y triunfen. Pierre Peuchmaurd tenía diecinueve años cuando estalló Mayo del 68, y a pesar de haber abandonado meses antes la universidad, rápidamente se integró en el Movimiento 22 de Marzo desde una posición cercana a los enragés. Así, Peuchmaurd participó en los debates de la Sorbona, estuvo en las barricadas de la rue Gay-Lussac, en la concentración del Campo de Marte, en el estadio Charléty, en la Renault? Y durante todo aquel periplo extraordinario llevó un diario detallado de lo que ocurría a su alrededor. Así nació Más vivos que nunca, diario de las barricadas. Ni memorias de antiguo combatiente ni ejercicio de perspicacia interpretativa, sino auténtico cuaderno de bitácora de las «jornadas de mayo», contadas con toda la pasión que aquellos intensos días demandaban. Escrito desde el mismo corazón de Mayo del 68, se trata de un documento único, vibrante
Julia es un animal de rodaje. Lleva cuarenta años trabajando sin pena ni gloria en el cine, pululando entre diferentes departamentos, pero sin llegar a promocionar en ninguno. En su vida personal tampoco ha conseguido muchos ascensos. Vive sola, no tiene amigos y es adicta a los ansiolíticos.
Ahora es coordinadora de intimidad en una serie que produce la plataforma de televisión de moda y ha de grabar un capítulo en el mismo pueblo donde rodó su primera película. El lugar es el mismo, pero ella y el mundo ya no se parecen en nada.
En 1946, el periódico sueco Expressen envió a ese gran «cementerio bombardeado» que era la Alemania de posguerra a Stig Dagerman—un autor de sensibilidad anarquista que, pese a contar solo veintitrés años, ya gozaba de cierto prestigio literario, pues había publicado las que serían sus dos novelas más importantes, La serpiente y La isla de los condenados—para que escribiera una serie de reportajes que todavía hoy están considerados como toda una lección de periodismo literario.
El Sáhara Occidental y la situación del pueblo saharaui, es, como todas, una realidad poliédrica, un paisaje con múltiples caras, aristas, vértices? matices. Un sistema complejo, cambiante y dinámico. Un panorama en el que influimos con nuestras miradas. En esta antología, el lector encontrará una colección de textos que son y se sienten libres, y que reflejan algún aspecto de cada una de esas ?realidades?. Relatos que, compilados y editados, ojalá contribuyan a visualizar este complejo poliedro que cada uno de los autores cree ser capaz de vislumbrar o intuir de alguna manera.
Entre los firmantes hay saharauis (7), nassaranis (8), mujeres (6), hombres (9), mexicanas (1), cubanas (1), investigadores eruditos, escritores de prestigio y debutantes entusiastas. Algunos desempeñaron su actividad profesional durante los últimos años de presencia española en el territorio, otros vivieron en persona el éxodo y el genocidio, o fueron enviados a estudiar lejos de sus familias, o nacieron en España de padres saharauis, o en el Sáhara de padres españoles, o conocieron los campamentos de refugiados desde el ámbito de la solidaridad y la ayuda humanitaria. Todos llevan dentro su paisaje íntimo, su propia saharauidad.
Que nadie se confunda. Este libro no es una publicación pensada desde la rigurosidad histórica, la crónica periodística, o la militancia. Lo que deseamos los autores, de corazón, es conmover la conciencia del lector y despertar su simpatía hacia una causa justa (una realidad injusta) que merece mayor atención por parte de la opinión pública.
Jorge Molinero Huguet
«Una nueva estrella en el firmamento literario. Una mirada retorcida y lúcida sobre aquello que nos perturba. Elena Correa se sirve de lo pequeño, de lo cotidiano, para iluminar las zonas de sombra en donde se esconden los miedos inconfesables». —Marta Barrio
«Los personajes de este magnífico debut son mujeres que padecen diferentes formas de aislamiento y violencia. Con una prosa al mismo tiempo descarnada y compasiva, Elena Correa nos invita a un viaje a través de los horizontes estrechos por los que discurren sus vidas». —Juan Gómez Bárcena
Canarias, su cultura y su entorno, ante la masificación turística. La soledad y la salud mental en el exilio urbano. La maternidad, deseada o impuesta. Las mujeres y las niñas sucias que protagonizan estos cuentos, en los que se entremezclan lo real y lo fantástico, se enfrentan a muy diversas formas de violencia y pugnan por encontrar sus espacios seguros.