El año I de la Revolución rusa es el relato apasionado de un militante bolchevique. Escrito entre 1925 y 1928, todavía en medio de la turbulencia revolucionaria, el texto se despliega como un torbellino que reproduce la agitación y la velocidad de los primeros doce meses de un acontecimiento que, como pocos, hace de parteaguas de la historia moderna. En sus páginas se analiza el golpe de octubre, las primeras decisiones del poder bolchevique, el comienzo de la guerra civil, del terror blanco y el terror rojo, los episodios iniciales del comunismo de guerra, hasta enlazar con la Revolución alemana de noviembre de 1918. Su testimonio es seguramente uno de los más informados y más penetrantes de su tiempo, también de los mejores escritos.
En una época que ha decidido ya su condena sobre la Revolución de 1917, esta edición trata de recuperar este importante hecho histórico a partir del relato de uno de sus protagonistas justamente en el año del primer centenario de la Revolución rusa.
Como en el despertar de un largo sueño, la crisis iniciada en 2008 nos ha enfrentado a una situación de incertidumbre, que parece haberse vuelto permanente. Aunque políticos y expertos continúen con su letanía de la vuelta a la normalidad, ese mundo que conocimos de recursos abundantes y baratos, de crecimiento sostenido y regular, queda a nuestra espalda. La ciencia económica y sus ideas naturalizadas de equilibrio y crecimiento ya no son capaces de dar cuenta de una economía sometida a un sistemático saqueo financiero y a una estructura de costes fijos heredada de los tiempos de la energía barata. Dentro de la tradición de la economía institucional, que se puede remontar a Thorstein Veblen, J. K. Galbraith nos presenta el gran reto de nuestra época: deshacernos de las ideas descabelladas de la economía dominante para enfrentar con éxito las reformas requeridas para iniciar un periodo de crecimiento lento, pero socialmente equilibrado.
La esclavitud está oficialmente prohibida en todo el mundo, y sin embargo sigue existiendo. Lo que ocurre, simplemente, es que no se habla mucho de ello. Este preciso y abarcante ensayo nos explica de qué forma las personas, tanto en Europa como en Asia, han sido convertidas en mercancía desde la Antigüedad hasta nuestros días, cuánto han costado sus cuerpos y cómo es posible que, tras la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, nada haya cambiado.
Zeuske nos propone una definición de la esclavitud («la disponibilidad sobre cuerpos humanos basada en una violencia real ejercida sobre esos mismos cuerpos y la degradación del estatus»), que va mucho más allá de sus dimensiones jurídicas, vinculadas al derecho romano. Si bien es una propuesta que, como él mismo afirma a lo largo del libro, no está exenta de polémica, tiene la virtud de englobar las diferentes modalidades en las que la apropiación y el reclutamiento de la mano de obra se ha realizado utilizando la violencia o la coerción directa.
La historia de la esclavitud es una historia de la humanidad. Y viceversa. No tiene sentido ya, en especial tras la corriente de estudios críticos en la que se inserta el presente texto, hablar de la esclavitud como de un periodo histórico previo al capitalismo, concluido felizmente tras la abolición. Como reza uno de sus capítulos, No hay final al final, y la esclavitud permanece, vestida con nuevos trajes, mudada en una nueva piel.
Una revolución sangrienta, pero pacífica, está a punto de estallar: la revolución menstrual. Quienes tienen la regla consideran que ha llegado el momento de rebelarse contra quienes ponen las reglas. Esta es mi sangre, escrito por la periodista y feminista francesa Élise Thiébaut, nos ofrece, en tono ameno y desenfadado, una historia política y personal de la menstruación.Esta es mi sangre explora los distintos imaginarios de la menstruación construidos a lo largo de la historia: desde los viejos mitos, en los que la sangre menstrual se vincula al tabú y a la superstición, hasta las representaciones subversivas de la menstruación en el arte contemporáneo feminista.Thiébaut defiende que hablar de la menstruación es un acto de empoderamiento de la mujer en su lucha por la reapropiación del espacio público, una forma de reivindicarse como un sujeto político más allá de su supuesta «esencia natural». Esta es mi sangre no solo describe, para subvertirlos, los imaginarios patriarcales de la menstruación, sino que propone nuevas formas de convivir con ella.Ver menos
Las Casas Baratas del Prat Vermell —o de Can Tunis o de Casa Antúnez o de Francisco Ferrer Guardia— fueron levantadas en 1929 porque el brillo de la Exposición Internacional de Barcelona no consentía que, por las faldas de la montaña de Montjuïc, se esparcieran «tugurios de hojalata y mal ajustada madera». Los desalojados, ya asentados en las apelotonadas casitas de aquel prado rojo, pronto se aunaron para que aquel recóndito e inhóspito rincón fuera suyo. Además, siguieron aprendiendo y peleando para, a la que pudieran, reapropiarse de la ciudad entera. En julio de 1936, junto a otros muchos como ellos, lograron que su sueño igualitario de la Revolución Social empezara a ser realidad.Las historias de aquellas gentes, que apostaron y lucharon —un día sí y otro también— por un mundo material y moralmente mejor, se amalgaman en una narración que estira de sus voces en los recuerdos de otros y escarba entre los papeles de los archivos. Los protagonistas, muchos hombres y mujeres sin renombre que no dudaron en dar vida a la ciudad que les desdeñaba y explotaba a un mismo tiempo, lo fueron por su sentido de lo común. Su legado fue el Ateneo Cultural de Defensa Obrera, el compromiso con la Organización Sanitaria Obrera, la larga huelga de alquileres, las otras muchas luchas en la fábrica del Prat Vermell, en las Arenas, en la Alena, en la Rivière… y, luego, la entrega a las colectivizaciones: la agrícola, en abastos, en la administración popular urbana… También marcharon al frente de Aragón como milicianos y milicianas en las columnas confederales.Tras el estruendo de aquel banquete por la vida, vino la derrota: la larga y silenciada noche negra de los vencidos entre los vencidos.Estampida al sin futuro en tierra de nadie, suplicios carcelarios aquí y allá, pelotones de fusilamiento, campos de concentración, crematorios en los campos de exterminio nazis, castigos en los gulags... Ni aun así renegaron ni se doblegaron. Algunos prosiguieron su andadura insumisa —el maquis, la guerrilla libertaria urbana...— y se mantuvieron activos en la brega.El barrio, después y para todos, pasó a denominarse y conocerse como las Casas Baratas de Eduardo Aunós. Con el tiempo, el manoseado imaginario urbano de los triunfadores de siempre le hizo caer encima el estigma de zona maldita, poblada de clases laboriosas que, por serlo, resultaban peligrosas; sobre todo con aquel pasado a cuestas que no se podía mentar.Por ellos y por ellas y su mundo igualitario —mal enterrados en las fosas comunes del olvido—, procurando que no se prolonguen las secuelas de la derrota mediante la ignorancia o la denigración, se cuenta su historia para que la memoria compartida pueda seguir entre nosotros viva y activa.Incluye prólogo de Tomás Ibáñez.
«Pensar y actuar a contratiempo, pero sin dejar por ello de pertenecer a nuestro tiempo. Se trata, en suma, de asumir la incómoda tensión generada por la doble exigencia de sintonizar plenamente con el presente y de contradecirlo de manera radical»
A partir de esta premisa el autor nos invita a reconsiderar e incidir sobre el momento actual, entendiendo que nuestros anhelos transformadores se atisban cada vez más difusos, atravesados de dificultades que son parte inherente a las luchas. De esta forma, proyecta con lucidez nuevas dimensiones y perspectivas que desafíen sin ambages el inmovilismo práctico y discursivo que lastra desde hace décadas el pensamiento anarquista contemporáneo.El libro traza un recorrido que atraviesa las calles de París durante aquel mayo de 1968, pasa por la irrupción del 15M casi cuarenta años después y desemboca en las victorias vecinales de Gamonal y Can Vies; un sendero sinuoso y alentador, que ilustra la vigencia y mutabilidad del anarquismo.«Lo propio de los tiempos es que cambian y que nos hacen cambiar con ellos sin que ni siquiera lo notemos.»
Este libro pretende comprender las contradicciones del capital como conjunto de vectores dinámicos que ordenan las fuerzas primordiales del comportamiento estructural de las sociedades capitalistas en los múltiples aspectos de su organización social, económica y política. Esas contradicciones, que David Harvey clasifica en fundamentales, cambiantes y peligrosas, son las que configuran el presente de nuestras sociedades y las que marcan el horizonte de su transformación, en tanto que las dinámicas del capital son las que rigen los macrocomportamientos de las distintas subestructuras que configuran su reproducción. En su opinión, los movimientos sociales y las fuerzas políticas que luchan por construir un mundo no organizado por la barbarie y la catástrofe solo pueden alcanzar unas condiciones mínimas de eficacia si parten de un diagnóstico certero de cuáles son las fuerzas que conforman el estado actual de las cosas. El análisis opta por la minuciosa reconstrucción de las diecisiete contradicciones que el autor considera esenciales para explicar la reproducción social de las sociedades actuales, para dilucidar sus potenciales tendencias a la crisis y para explorar las vías de acción de los movimientos revolucionarios que dejarán su sello en las próximas décadas y transformarán de raíz el orden social actual. En este sentido únicamente pueden existir movimientos antisistémicos transformadores si estos cuentan y construyen una teoría apropiada de las características sistémicas de la estructura capitalista, que él elabora utilizando toda la panoplia de los constructos marxianos y marxistas que ha trabajado incansablemente durante los últimos cuarenta años con unos resultados deslumbrantes a la hora de renovar la caja de herramientas marxista.Excelente mapa, necesaria hoja de ruta para organizar la lucha de clases en el siglo XXI y la revuelta global, regional y local contra la lógica del capital y las formas de explotación y dominación, que ofrecen al 99 por 100 de la población del planeta un presente de crisis y de desastre social y un futuro de desolación y caos sistémico. Y tal vez para diseñar la superación definitiva del capitalismo.
Entre los siglos XVI y XIX alrededor de 14 millones de african@s negr@s fueron esclavizad@s y deportad@s a las colonias americanas por parte de las potencias européas, especialmente Gran Bretaña. Este hecho no fue casual y respondía a las necesidades del surgimiento del capitalismo y fue crucial para el arranque de la acumulación económica de esa potencia. Su despegue económico, político y militar se debió fundamentalmente a este gigantesco secuestro de personas.