Album de fotos a todo color sobre el cierre del diario Egin y Egunkaria, la represión contra Pepe Rei y tantos otros atentado contra la libertad de expresión.
Cuando este libro apareció en 1993, siete años después de la fusión del núcleo del reactor n.º 4 el 26 de abril de 1986, imperaba la ley del silencio. Los datos técnicos y sanitarios sobre Chernóbil seguían siendo en gran parte ignorados y negados. Expertos, políticos y periodistas se habían puesto al servicio del lobby nuclear para ocultar la grave contaminación que padecían las poblaciones de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. El Organismo Internacional de la Energía Atómica y los gobiernos trataron de asimilar Chernóbil a un «accidente» industrial, terrible pero que no ponía en tela de juicio la energía nuclear: se fijó un número «aceptable» de muertes (4.000) y las posibles repercusiones se acotaron a un perímetro ridículo (30 km alrededor de la central). Para colmo de la indecencia, hablaban de una «somatización de la radiofobia» en los habitantes de las regiones afectadas. Chernóbil, una catástrofe muestra el alcance real del accidente y de los estragos causados tanto en el medioambiente como en las personas. Mediante un análisis de las fuentes primarias y de numerosos documentos e informes científicos u oficiales, se describe de forma cronológica el desarrollo de la catástrofe y su gestión, sirviendo tanto de análisis histórico como de obra de divulgación científica. Se trata de un balance abrumador tanto por el número de víctimas (pasadas y futuras) que revela, como por su descripción implacable de la desinformación oficial organizada para minimizar la gravedad de la catástrofe, desentrañando las mentiras y tergiversaciones de la propaganda. Estamos, pues, ante un extraordinario manual de combate intelectual para todos aquellos que deseen cuestionar el discurso dominante. Roger Belbéoch (1928-2011) y Bella Belbéoch (1928-2016), ambos físicos expertos en radiaciones, dedicaron su vida a denunciar y luchar contra la industria nuclear, gracias a sus hondos conocimientos científicos y a su compromiso político.
Así las cosas, cuando el feminismo necesita repensarse más que nunca, comenzando por repensar su propio sujeto político, supongo que es normal la buena acogida de la primera edición: el feminismo precisa de ideas diferentes sobre la identidad y las relaciones sexuales que le permitan crecer y superar el victimismo y el punitivismo al que parece estar abocado, y, con más o menos acierto, ese es el objetivo de este libro. Reeditado y ampliado.
Andando el tiempo he comprendido que la huida del campo a la ciudad tuvo su origen en el desprecio que el campesino sentía hacia su vida en el campo, en la que el tremendo esfuerzo realizado no tendría más recompensa que acabar un día criando malvas. Era aquel un mundo cerrado y circular, que giraba siguiendo el ritmo de las estaciones para retornar siempre al mismo punto de partida. En realidad huyeron de esa fatalidad y del abandono. Creían, contraviniendo sus principios más arraigados, que era mejor estar sometidos a un amo que ser esclavos de la tierra. Muchos se arrepintieron después, pero ya no había remedio».
Abel Hernández retoma el escenario ya explorado en Historias de la Alcarama, ese espacio mágico, desértico y abandonado de las tierras altas de Soria. Se trata, como él mismo dice, del regreso a su Macondo particular, al país de su memoria y de sus sueños.
El caballo de cartón obtuvo el prestigioso Premio de la Crítica de Castilla y León. Es, junto con Historias de la Alcarama, el libro más celebrado de su autor. Tanto uno como el otro están publicados en Pepitas.
«Por un instante, con el diario entre mis manos, he tenido la sensación de que en cierta manera se cumplía uno de mis sueños imposibles: el tiempo echaba marcha atrás y yo revivía lo vivido. Recuperaba el paisaje espiritual de mi infancia y la memoria de las cosas. Volvía a escuchar las voces familiares. Recordaba historias olvidadas. Me sumergía desde hoy en el ayer adquiriendo una nueva dimensión espacio-temporal. Es una sensación íntimamente dolorosa y alegre, no fácilmente descriptible. Debe de ser algo parecido a lo que ocurre, según cuentan, en el instante de la muerte o del tránsito a otra vida cuando contemplas con absoluta nitidez toda tu vida, carente ya de pasado y de futuro, concentrada de golpe luminosamente en un momento sin que puedas ya hacer nada por modificar un ápice de la misma».
El hormigón encarna la lógica capitalista. Es el lado concreto de la abstracción mercantil. Como ella, anula todas las diferencias y es más o menos siempre lo mismo. Producido de forma industrial y en cantidades astronómicas, con consecuencias ecológicas y sanitarias desastrosas, ha extendido su dominio por el mundo entero, asesinando las arquitecturas tradicionales y homogeneizando todos los lugares con su presencia.
Monotonía del material, monotonía de las construcciones que se edifican en serie conforme a algunos modelos básicos de duración muy limitada, tal como establece el reinado de la obsolescencia programada. Al transformar definitivamente la edificación en mercancía, este material contribuye a crear un mundo en el que ya no nos encontramos a nosotros mismos. Por eso había que rastrear su historia; recordar los designios de sus numerosos paladines —de todas las tendencias ideológicas— y las reservas de sus pocos detractores; denunciar las catástrofes que provoca en tantos ámbitos; poner de manifiesto el papel que ha desempeñado en la pérdida de ciertas destrezas y en el declive de la artesanía; y en último término, demostrar cómo dicho material se inscribe en la lógica del valor y del trabajo abstracto. Esta implacable crítica del hormigón, ilustrada con abundantes ejemplos, es también —y quizá sobre todo— la crítica de la arquitectura moderna y del urbanismo contemporáneo.
Pietro Carta y Paolo Mannoni son de la misma quinta: 1899. El padre de Pietro está a cargo de las tierras del padre de Paolo, don Pasqualino Mannoni, de los Mannoni que se hicieron ricos con el pecorino. Viven en el pequeño pueblo de Lollove, en pleno corazón de Cerdeña, y juntos se crían al aire libre, bajo la estricta supervisión de Annica, la gobernanta. El señorito Paolo, frágil y dependiente, va a la escuela y se precia de enseñar a Pietro a leer y a escribir. Pietro, fuerte como una cría de muflón, presume de conocer todos los secretos de la naturaleza. En el continente ha estallado la Gran Guerra, y llega el día en que Paolo es llamado a filas y que Pietro, por un pacto entre familias, se ve obligado a alistarse también. Pero en el frente esos pactos de clase son papel mojado, igual que la brecha entre ricos y pobres.
El 20 de noviembre de 1936 moría un hombre y nacía un mito. Buenaventura Durruti, el mecánico, el pistolero anarquista, el expropiador de bancos, el cenetista carismático, el miliciano de la Barcelona antifascista.
Medio siglo después, la periodista francesa Libertad Casal pretende aclarar el misterio de la muerte del revolucionario legendario en aquel Madrid que le negaba el paso al fascismo. En esta investigación seremos testigos del primer gran atraco a un banco en España, seguiremos los pasos clandestinos de Durruti y sus compañeros Ascaso y Jover por América Latina, los acompañaremos al exilio francés para preparar la insurrección y nos dirigiremos a Zaragoza con la Columna Durruti después de parar el golpe militar en Cataluña. Una búsqueda que llevará a la periodista a encontrarse con fantasmas de su propia historia familiar.
Tras una profunda documentación historiográfica, Francisco Álvarez recrea con maestría los ambientes de la época, evoca brillantemente a sus protagonistas, y devuelve a la vida, bajo la lluvia fina de agosto, al icono de aquella revolución libertaria que duró un verano demasiado corto.
Liburu honetako protagonista, Guy Montag, suhiltzailea da. 451 zenbakidun kaskoa buruan, letoizko mangera-muturra ukabiletan, liburuak erretzea da bere lana, bere behar kuttuna. Izan ere, Montag bizi den herrialdean debekatuta dago irakurtzea. Irakurtzeak pentsatzea dakarrelako eta pentsatzeak zoriontasun eza. Eta zoriontsua izatea derrigorrezkoa da. Dena aldatuko da, ostera, familia antisozial bateko kide den Clarisse gaztea ezagutzen duenean. Harreman berriak inarrosirik, erreketa batean liburu bat ezkutatu eta irakurtzeari ekingo dio suhiltzaileak, bera ere antisozial bihurtuz. Macartismo garaian idatzia eta orduan sortu berria zen Playboy aldizkarian atalka argitaratua, XX. mendeko distopiarik ezagunetako bat da Fahrenheit 451, alienatzen doan gizartea esnatzeko aldarri sutsua.
«Estatu Batuetan gertatzen ari zenaz kezkatuta idatzi nuen liburu hau. Bere itzalari ere beldur zion jende askok orduan; liburuak erretzen hasiko zirenaren mehatxua zegoen. Liburu asko apaletatik erretiratzen hasiak ziren» (Ray Bradbury).