Obra que recopila historias de mujeres que se enamoraron y amaron a hombres que las maltrataron; pero con una diferencia: no tuvieron oportunidades para la huida y su instinto de supervivencia activó la autodefensa. Ahora, que cada año contamos docenas de mujeres muertas por sus parejas a través de los medios de comunicación, cuando sabemos de un nuevo caso ya no nos sorprende aunque nos siga indignando. Y es que la sorpresa se pierde cuando la repetición crea habituación. Por eso, ya no ocupan titulares. Los titulares de ahora venden los finales que antes ni imaginábamos: ¿una mujer mata a puñaladas a su marido tras denunciar que sufría malos tratos?. Lo que tienen de diferente, es que quien muere al final no es la víctima sino el agresor. Esto sí nos sigue causando sorpresa. El denominador común de estas mujeres: el terror que rige el centro de sus vidas. Las historias de maltrato, en contra de lo que pudiera creerse, no son historias de sádicos y masoquistas; son historias de amor que empiezan como todas. Las parejas que se enamoran se parecen en sus inicios, aunque cada una cree vivir algo único e irrepetible. Y las historias reales de las mujeres que Lenore E. Walker trató como psicóloga forense también empezaron siendo historias de amor.
Existe un vínculo estrecho entre el neoliberalismo y el despliegue de las políticas de seguridad ultrarrepresiva que se puede resumir así: Difuminación del Estado económico, debilitamiento del Estado social, fortalecimiento y glorificación del Estado penal. No se pueden entender las políticas policiales y penitenciarias sin verlas en el contexto de los cambios en el empleo y en la relación de fuerzas entre clases sociales de las últimas décadas. La «mano invisible» del mercado de trabajo precario encuentra su complemento en el “puño de hierro” del Estado para atajar los delitos o disturbios provocados por el desempleo, el salario precario y los recortes de la protección social.
Vivimos con la propagación mediática de una ideología que eleva la competitividad a un carácter de fetiche y celebra la responsabilidad individual (cara oculta de la falta de responsabilidad colectiva). Se responsabiliza de la delincuencia únicamente al individuo y se ignora el contexto social en el que éste se encuentra. En Las cárceles de la miseria se explica cómo esto se traduce en una actuación policial y judicial que reprime a los jóvenes, los inmigrantes y la delincuencia menor, e incluso hostiga a los sintecho. Es decir, se criminaliza la pobreza, a la vez que se consigue un chivo expiatorio. Esto también sirve para disciplinar a los sectores de la clase obrera reacios al nuevo modelo de trabajo precario.
Los conceptos de seguridad ciudadana o de «tolerancia cero» resultan engañosos. En la práctica significan la imposición de las leyes solo contra ciertos grupos, pues ¿dónde está la ‘tolerancia cero’ contra los delitos administrativos, el fraude comercial, la contaminación ilegal y las infracciones contra la salud y la seguridad? Esta política además ampara legalmente el abuso policial, las multas y detenciones arbitrarias y la vigilancia. Así, el objetivo del sistema penitenciario no es prevenir el crimen ni reinsertar, sino aislar y anular a la creciente población reclusa. Wacquant denuncia también la privatización de las cárceles, afirma que estas sustituyen al gueto y permiten usar la mano de obra esclava de los detenidos. Fueron el gran empresariado y las facciones «modernizadoras» del Estado y la burguesía las que emprendieron esta estrategia de Estado penal. El autor explica cómo este nuevo «sentido común» punitivo -elaborado en Estados Unidos por una red de think tanks neoconservadores- se extendió entre las altas esferas para luego llegar a Europa y Latinoamérica, y traducirse en cambios legislativos.
Esta nueva edición incluye escritos posteriores del autor y diversas entrevistas que contextualizan su obra y nos acercan a su evolución.
No habrá salvación social universal. Tan solo una serie de tomas de posición parciales y particulares, en un contexto de guerra civil mundial. El Llamamiento, publicado de forma clandestina hace más de veinte años y distribuido desde entonces de mano en mano a través de miles de ejemplares, pretende justo eso: construir una sensibilidad no reconciliada. Llamamiento, pues, a la deserción, a la secesión, a sustraerse a la temporalidad de la urgencia, de la catástrofe y del activismo, a organizarse más allá de esta civilización.
Matriz secreta de La insurrección que viene, el Llamamiento se había vuelto un texto difícil de encontrar. Lo ponemos de nuevo a disposición de un público lo más amplio posible, acompañado de una colección de textos que fueron escritos en la misma época y que arrojan luz sobre su génesis.
Más actual que nunca, este texto que marcó a toda una generación es por fin accesible para todos aquellos que no tuvieron oportunidad de leerlo en su día.
«Nuestra estrategia es, por tanto, la siguiente: establecer desde ahora un conjunto de centros de deserción, polos de secesión, puntos de reunión para fugitivos. Para los que parten. Un conjunto de lugares desde los que escapar al imperio de una civilización que se dirige hacia el abismo. Se trata de darnos los medios, de encontrar la escala en la que puedan resolverse todas las cuestiones que, planteadas de manera individual, conducen a la depresión. ¿Cómo podemos deshacernos de las adicciones que nos debilitan? ¿Cómo organizarnos para dejar de trabajar? ¿Cómo establecernos fuera de la toxicidad de las metrópolis sin tener que «huir al campo»? ¿Cómo detener las centrales nucleares? ¿Cómo evitar que nos veamos obligados a recurrir a la trituradora psiquiátrica cuando un amigo se vuelve loco, o a los crudos remedios de la medicina mecanicista cuando cae enfermo? ¿Cómo podemos vivir juntos sin aplastarnos unos a otros? ¿Cómo aceptar la muerte de un compañero? ¿Cómo arruinar el imperio?». «Cada día los jóvenes esperan su oportunidad, al igual que los trabajadores, incluso los más viejos. Todos aguardan, los que están descontentos y los que reflexionan. Esperan que surja una fuerza, algo de lo que formarán parte, una especie de nueva internacional que ya no cometa los errores de las antiguas: una posibilidad de poner fin al pasado de una vez por todas. Y de que algo nuevo comience. nosotros hemos comenzado».
«Nuestra estrategia es, por tanto, la siguiente: establecer desde ahora un conjunto de centros de deserción, polos de secesión, puntos de reunión para fugitivos. Para los que parten. Un conjunto de lugares desde los que escapar al imperio de una civilización que se dirige hacia el abismo. Se trata de darnos los medios, de encontrar la escala en la que puedan resolverse todas las cuestiones que, planteadas de manera individual, conducen a la depresión. ¿Cómo podemos deshacernos de las adicciones que nos debilitan? ¿Cómo organizarnos para dejar de trabajar? ¿Cómo establecernos fuera de la toxicidad de las metrópolis sin tener que «huir al campo»? ¿Cómo detener las centrales nucleares? ¿Cómo evitar que nos veamos obligados a recurrir a la trituradora psiquiátrica cuando un amigo se vuelve loco, o a los crudos remedios de la medicina mecanicista cuando cae enfermo? ¿Cómo podemos vivir juntos sin aplastarnos unos a otros? ¿Cómo aceptar la muerte de un compañero? ¿Cómo arruinar el imperio?».
«Cada día los jóvenes esperan su oportunidad, al igual que los trabajadores, incluso los más viejos. Todos aguardan, los que están descontentos y los que reflexionan. Esperan que surja una fuerza, algo de lo que formarán parte, una especie de nueva internacional que ya no cometa los errores de las antiguas: una posibilidad de poner fin al pasado de una vez por todas. Y de que algo nuevo comience. nosotros hemos comenzado».
Las hermanas Martha y Abby Brewster son dos adorables ancianas que viven en un viejo caserón victoriano con su sobrino Teddy, un lunático cuarentón que cree ser el presidente Roosevelt. Felices y resueltas, las Brewster se toman muy en serio su vocación de servicio a la comunidad: lo mismo le preparan una copiosa merienda a su vecino, el reverendo Harper, que le llevan consomé a cualquier enfermo del vecindario, o que envenenan «por compasión» a todas las almas tristes y solitarias que se acercan a su casa en busca de hospitalidad. ¿El modus operandi? Una copita de vino casero de saúco mezclado con arsénico, estricnina y una pizca de cianuro. Once muertos llevan ya, según Martha (doce según Abby), enterrados en el sótano, cuando su otro sobrino Mortimer, crítico teatral recién prometido con Elaine, la hija del reverendo, descubre aterrorizado esa «pequeña rareza» de sus adorables tías.
Maud Martha Brown es una niña que se cría en el South Side del Chicago de la década de los cuarenta del pasado siglo. Entre tabernas cochambrosas y patios devorados por la maleza, Maud Martha sueña; con Nueva York, con una historia de amor, con su futuro. Admira las flores de diente de león, aprende a beber café, se enamora, decora su cocinita, visita el Jungly Hovel, destripa un pollo, compra sombreros, da a luz. Pero su marido, de piel más clara, también sueña; con el Foxy Cats Club, con otras mujeres, con la guerra. Y los «retazos de un odio desconcertado» ?cierta palabra pronunciada por una dependienta, aquella sesión de cine, la crueldad del Papá Noel de unos grandes almacenes? siempre están presentes. Publicado por primera vez en 1953, Maud Martha ?única novela de la poeta ganadora del Pulitzer Gwendolyn Brooks? es un collage poético y radical que conforma el extraordinario retrato de una vida ordinaria vivida con sabiduría, humor, resistencia, rabia, dignidad y alegría.
En el transcurso de esas conversaciones nos ha acontecido a menudo, a mis interlocutores y a mí, que nos hemos maravillado de nuestra suerte: nosotros aquí, ellos chinos, yo extranjero, desnudando nuestros corazones ¡y diciendo todo lo que se nos pasa por la cabeza! Nuestros caminos podrían haberse cruzado perfectamente ayer en China, pero tendríamos que haber guardado silencio; o incluso si en el transcurso de una clásica visita a su escuela, a su fábrica, a su comunidad, me hubiese sido dado verles y preguntarles, no habrían podido más que recitarme puntualmente la letanía que por convención se exige soltar a los extranjeros… Acerca de este asunto de las relaciones entre chinos y extranjeros, algunos de sus relatos terminan por lo demás por arrojar luz retrospectivamente sobre experiencias que tuve durante mi estancia en China y que, por algún incidente en particular, me provocan un doloroso remordimiento.
En medio de las turbulencias que conducen a la agonía de George Floyd bajo la rodilla de un policía blanco y a los posteriores disturbios de Minneapolis, el periodista Mikel Reparaz recorre Estados Unidos en busca de historias que ayuden a entender una sociedad dividida por el conflicto racial y las heridas del pasado. Un país en el que el racismo sigue siendo un problema sistémico y en el que la violencia y la muerte de jóvenes negros se han convertido en una noticia recurrente.
Miles de vascos y vascas se han echado al monte durante los últimos dos siglos. Testigo de sus andanzas ha sido la casa torre Dorregarai, un viejo y siempre renovado caserón familiar, cuyo sosiego y trabajo se ven cíclicamente rotos por convulsiones violentas. Esas que sufre un país que no se acomoda al destino que otros le marcan. Así, cinco generaciones se verán retratadas en esta historia, atrapadas en las mismas guerras, exilios, incertidumbres y amores. Porque difícilmente explicaremos nuestra apasionada actualidad sin acercarnos a los intentos y fracasos anteriores; sin trepar por nuestra propia genealogía. Porque, querámoslo o no, casi todos los vascos y vascas hemos nacido en Dorregarai.
En un extremo de la Tierra Conocida, una joven de clase alta que sufre inexplicables conmociones tiene que afrontar una desgarradora pérdida en su deseo de abandonar un modo de vida que considera injusto. Muy lejos, tres humanos y un elfo emprenderán su viaje a una tierra donde los mercaderes controlan todos los recursos, mientras los magos norteños vagan ocultos en la sombra, acechándolos.
Los campesinos son tratados como esclavos; su esfuerzo beneficia a los que más tienen. Solo se puede confiar en que sea el propio pueblo quien despierte de su sometimiento. Pero ¿estará dispuesto a pagar el precio?
Si bien "Un pueblo perdido" es el segundo volumen de la saga "Relatos de Mirthad", es en realidad el comienzo de otra trama, puesto que el primer libro cierra una historia.