En el transcurso de esas conversaciones nos ha acontecido a menudo, a mis interlocutores y a mí, que nos hemos maravillado de nuestra suerte: nosotros aquí, ellos chinos, yo extranjero, desnudando nuestros corazones ¡y diciendo todo lo que se nos pasa por la cabeza! Nuestros caminos podrían haberse cruzado perfectamente ayer en China, pero tendríamos que haber guardado silencio; o incluso si en el transcurso de una clásica visita a su escuela, a su fábrica, a su comunidad, me hubiese sido dado verles y preguntarles, no habrían podido más que recitarme puntualmente la letanía que por convención se exige soltar a los extranjeros… Acerca de este asunto de las relaciones entre chinos y extranjeros, algunos de sus relatos terminan por lo demás por arrojar luz retrospectivamente sobre experiencias que tuve durante mi estancia en China y que, por algún incidente en particular, me provocan un doloroso remordimiento.
En medio de las turbulencias que conducen a la agonía de George Floyd bajo la rodilla de un policía blanco y a los posteriores disturbios de Minneapolis, el periodista Mikel Reparaz recorre Estados Unidos en busca de historias que ayuden a entender una sociedad dividida por el conflicto racial y las heridas del pasado. Un país en el que el racismo sigue siendo un problema sistémico y en el que la violencia y la muerte de jóvenes negros se han convertido en una noticia recurrente.
Miles de vascos y vascas se han echado al monte durante los últimos dos siglos. Testigo de sus andanzas ha sido la casa torre Dorregarai, un viejo y siempre renovado caserón familiar, cuyo sosiego y trabajo se ven cíclicamente rotos por convulsiones violentas. Esas que sufre un país que no se acomoda al destino que otros le marcan. Así, cinco generaciones se verán retratadas en esta historia, atrapadas en las mismas guerras, exilios, incertidumbres y amores. Porque difícilmente explicaremos nuestra apasionada actualidad sin acercarnos a los intentos y fracasos anteriores; sin trepar por nuestra propia genealogía. Porque, querámoslo o no, casi todos los vascos y vascas hemos nacido en Dorregarai.
En un extremo de la Tierra Conocida, una joven de clase alta que sufre inexplicables conmociones tiene que afrontar una desgarradora pérdida en su deseo de abandonar un modo de vida que considera injusto. Muy lejos, tres humanos y un elfo emprenderán su viaje a una tierra donde los mercaderes controlan todos los recursos, mientras los magos norteños vagan ocultos en la sombra, acechándolos.
Los campesinos son tratados como esclavos; su esfuerzo beneficia a los que más tienen. Solo se puede confiar en que sea el propio pueblo quien despierte de su sometimiento. Pero ¿estará dispuesto a pagar el precio?
Si bien "Un pueblo perdido" es el segundo volumen de la saga "Relatos de Mirthad", es en realidad el comienzo de otra trama, puesto que el primer libro cierra una historia.
«A finales de agosto de 1932 decidí realizar un gran viaje a pie a través de Alemania con la mochila en la espalda». Este libro es el relato de ese viaje, de la contemplación del ascenso del régimen nazi, de la movilización de las masas, los camisas pardas, las juventudes hitlerianas y los perversos códigos del nacionalbolchevismo y el antisemitismo.También es la constatación y denuncia de la impotencia de la izquierda e incluso, consciente de la razón que tenía Clara Zetkin cuando decía que el fascismo era «el castigo que se abate sobre el proletariado por no haber continuado la revolución comenzada en Rusia», es, en última instancia, el lamento de un «superviviente sin orgullo» por el fracaso del comunismo. No fueron, recuerda Guérin, los excesos revolucionarios ni proletarios, sino, por el contrario, las deficiencias de sus malos pastores las que contribuyeron a la victoria del fascismo.
Esta novela continúa con la historia que se inicia en Un pueblo perdido, el segundo libro de la saga. La lucha contra los mercaderes, que son dueños de todos los recursos en la mayor parte de la Tierra Conocida, adquiere características de revolución. Esta vez, el pueblo logra una unión para reclamar sus derechos y libertades.
La tarea de encontrar a los mercaderes cada vez resulta más complicada. El tiempo apremia y los obstáculos se multiplican. Además, ¿realmente atraparlos cambiaría la vida de la gente que vive en la miseria debido al sistema que estos han creado?Mientras tanto, el centro de Brarbandir comienza a agitarse. Los rebeldes sorprenden a todo el país al dar un golpe decisivo para el futuro, demostrando que cada vez son más, que sus ideales hacen eco en las mentes de sus vecinos y que una gran parte del pueblo los apoya, amenazando el dominio y el terror impuesto por los mercaderes desde hace décadas. Sin embargo, el rey cuenta con la ayuda de las grandes potencias de Mirthad. Pronto el conflicto se expandirá e, inmersos en la revolución, los personajes verán amenazados sus ideales; surgirán tensiones, cada uno pugnando por que la lucha no deje de lado sus principios, lo que hará que el verdadero reto sea permanecer unidos en una situación que requiere mucho de cada uno.
«Los textos que habitan Transbordes recorren los bordes de lo hegemónico, allí donde crece la potencia política trans*: un tramado de tramado colectivo de redes de resistencia, deseos emancipatorios y desafíos insurgentes. Entre un texto y otro –y al interior de cada texto– se borda una trama hecha de luchas encarnadas, muros que se deshacen ante la porfía de la palabra, viajes con final abierto, horizontes posibles de tan soñados. Transbordes nos recuerda, a cada paso, que el mundo es un pañuelo con el que secarnos las lágrimas, bordado con letras rojas que dicen: ‘sin embargo, hay lugar para la esperanza'».
Mauro Cabral Grinspan
«Este libro es un plan de fuga. Un trayecto de solo ida, con infinitas desviaciones, hacia un destino que estoy convencida de que a la lectora se le antojará irresistible: devenir una fugitiva más. Disfruten del viaje, y nos vemos en los cruces».
Valentina Berr
Boza es un término que aparece de forma recurrente en el lenguaje de quienes atraviesan las rutas migratorias «irregulares» entre África y Europa, y proviene del área geográfica de las antiguas colonias franceses. La expresión alude a la idea de victoria/éxito —quemar/atravesar la frontera y llegar al otro lado—, pero, también, al intento repetido, y a menudo fallido, de pasar, de ir más allá.
Los diarios de campo de Luca Giliberti y Luca Queirolo Palmas recogidos en ¡Boza! Diarios desde la frontera condensan un trabajo de investigación colectivo realizado entre octubre de 2020 y noviembre de 2023, en las fronteras internas y externas (o externalizadas) del sur de la Unión Europea, de Las Canarias a Lampedusa, de los Alpes franceses al norte de Túnez.
El género literario del diario de campo etnográfico permite una familiaridad con el «fenómeno migratorio» que no está presente en el artículo o la monografía. Deja ver, con distintos matices de contradicción, que la observación y el análisis son parte de las migraciones, no la consecuencia de estas, siendo el investigador un agente más del fenómeno.
Los jóvenes migrantes que aparecen en los relatos de ¡BOZA! Diarios desde la frontera, han dejado atrás su lugar de origen y su familia porque sus vidas se han vuelto irrealizables. [...] ¿Cuáles son las historias individuales, las experiencias concretas, que conforman eso que llamamos migración? Relegar la individualidad, convertir a las personas en tránsito migratorio en una masa uniforme sin un rostro de facciones únicas, sin un nombre propio, sin sueños, manías, aficiones, es, también, negar su existencia.
Vivi Alfonsín
Este libro está dedicado a los caídos de la boza, a todos aquellos que ejercitan el derecho a la libertad de movimiento y luchan por la abolición de las fronteras.
Sanngre son la peste, la rabia y la venganza. Los que caminan por la noche sembrando miseria. Los que robaron los caballos a los cuatro jinetes del apocalipsis Sus rostros son el reflejo del odio y la violencia. Su sonido es tormenta sobre tambores de guerra. Lucha en el barro frente a protesta sentada. Son la verdad y la mentira La resistencia y la ira Miembros de Ratzinger, Radikal Hardcore, Barbakore y RadioAktiva