La división sexual capitalista y sus respectivas asignaciones no son cuestiones que deben superarse en el curso de la revolución, sino una fuente de dicha superación. Nos aproximamos a las nociones de sexo y género, e intentamos relacionarlas con la división sexual en esta sociedad, buscando seguir profundizando respecto de las formas en que el Capital articula e interviene sobre las diferencias. A su vez, nos proponemos una crítica de los enfoques predominantes sobre estos temas para aportar a las luchas en curso.
Transcripción del documental del mismo nombres, donde 11 mujeres mexicanas dan testimonio de la forma en que la cárcel se apodera de sus vidas: Discriminaciones sistemáticas, roles asignados, apropiación del cuerpo? Ellas nos expresan sus vivencias, sus luchas y como con el paso del tiempo, llegan a una postura anti-carcelaria.En el epílogo Pastora González dedica palabras hermosas a las compas de México y un llamamiento para QUE LA LUCHA NO MUERA.Asimismo añadimos escritos de amor y ternura dedicados por las protagonistas de este libro a nuestra amada Pastora.
Si hoy respirar, alimentarse, abrigarse, divertirse o buscar amor está condicionado por la necesidad de la comercialización, no significa que siempre fue así o que deba seguir siéndolo.
Hoy toda relación social lleva el sello de la mercancía, ésta ha ocupado la totalidad de la vida social. Incluso los seres humanos nos vemos unos a otros como mercancías.
El capitalismo, como relación social y no sólo como concepto, es la sociedad mercantil generalizada, una sociedad en la que toda la producción es producción de mercancías: la dictadura totalitaria y generalizada de la ley del valor contra los seres humanos.
En este segundo cuaderno profundizamos y desarrollamos la cuestión de la lucha de clases y de la revolución, porque si hablamos de revolución como transformación radical de la sociedad, como supresión del capitalismo, hablamos indefectiblemente de la auto-supresión del proletariado como clase, esa inmensa mayoría de la humanidad que está impedida de vivir porque debe “ganarse la vida” de una forma u otra.
En el ámbito político y académico se ha popularizado en las últimas décadas la noción de patriarcado. Parece un concepto de uso obligado para cualquier crítica seria de la realidad que busque la transformación social. Para algunas corrientes pareciera estar fuera de toda discusión que esta sociedad es patriarcal, incluso más fuera de discusión que si es capitalista.
Uno de los grandes problemas que encontramos al abordar la cuestión del patriarcado es asumirlo como el sujeto que determinaría la sociedad. Así, el Capital dejaría de ser el sujeto de esta sociedad, el que lo subsume todo, para dar paso a otro: el patriarcado. Hay una diferencia fundamental entre considerar el patriarcado como algo exterior al Capital y considerarlo como una realidad interna del Capital. La primera comprensión nos presenta el patriarcado por un lado y el Capital por otro, o en el mejor de los casos patriarcado y Capital como dos sujetos separados que en un momento dado se vinculan.
Por el contrario, la comprensión del patriarcado como realidad interna del Capital, lo asume en tanto que incluido y dominado, es decir subsumido. El proceso histórico de esa subsunción incluye y a su vez transforma al antiguo patriarcado. Y aunque puede mantenerse dicho vocablo, debemos tener en cuenta que no estamos hablando de lo mismo. Comprendemos el hecho de que en la propia lucha se siga nombrando al sexismo de esta sociedad como «patriarcado», aunque nos parece poco preciso. Si bien emplearlo es importante para ver la continuidad histórica del sexismo en relación a sociedades de clase anteriores, de alguna manera también oculta las condiciones del sexismo en la actualidad.
Poner al trabajo doméstico, o mejor dicho el trabajo de reproducción de la fuerza de trabajo, en el lugar que corresponde significa vincular inmediatamente la opresión particular de las mujeres a su fundamento material: la reproducción capitalista. Se trata necesariamente de poner en cuestión la familia, la monogamia, la sexualidad y los cuidados, sin aislar todo esto del trabajo, el salario, el antagonismo social y el Estado. Esto nos da también una indicación para la lucha, donde la opresión y la explotación se encuentran indisolublemente vinculadas. No para hacer el trabajo doméstico más eficiente sino para asumir su condición de clase y de sexo. Para que no haya ni clases ni división sexual del trabajo. Luchar para ver más allá de las cuatro paredes de los hogares, pero también dentro de ellos.
NEURASTENIA está de vuelta con el número 4 y lo hace en forma de tochozine: 100 páginas a recorta y pega saturadas de punk, hardcore, cine gore, serie B y los desvaríos de siempre pergeñados a lo largo de estos inciertos meses epidémicos. Ya está aquí el fanzine coronavírico del verano!!! 4 pavos
Esto es un manual de lucha, de supervivencia, de resistencia, de entrenamiento, de fracasos y éxitos y de estrategia.Un manual de camaradería, de aguante, de caídas y recaídas, de trucos, de sororidad, de hermandad, de técnica y de aliento.Esto es un manual de cotidianidad, de familia, de amigxs, de examigxs, de parejas, de compañerxs y de enemigxs.Esto es un manual de vida.Manual Ninja es un texto escrito desde la experiencia. No pretende sentar cátedra ni desarrollar ninguna teoría. Es feminismo en práctica, con sus contradicciones, sus altibajos, sus errores y sus aciertos.La autora utiliza sus propias prácticas para imaginar y apostar por una actitud ninja. A través de la revisión de tres situaciones cotidianas y bien conocidas por todas, la autora va descubriendo estrategias de resistencia emocional y lucha feminista y antipatriarcal.