El
arte musical nace de la satisfacción que experimenta el ser en traducir
su vida en sonidos. A la moscarda verde que zumba le gusta el ruido de
sus alas; la cigarra, en el éxtasis de su vibración, olvida al enemigo
que la acecha. El pájaro goza de la nota que su propia garganta modula.
Pero si llega hasta el arte es porque, dotado del sentido de la belleza,
ha sabido entre sus notas escoger las más claras, las más puras o las
más llenas, ligar unas con otras, encontrar el ritmo, componer la frase,
transponer los tonos, llegar así hasta la música pura y del grito hacer
brotar un canto. Es la búsqueda de la belleza lo que en el arte del
pájaro nos conmueve. Nosotros comprendemos e interpretamos su esfuerzo
estético; la canción de la alondra se convierte para nosotros en la
expresión de la alegría valiente y serena; en las estrofas del ruiseñor
encontramos un acento fervoroso.
Jacques Delamain (1874-1953), apodado en su tiempo como el «Homero de
las aves», es uno de los más eruditos y sutiles ornitólogos del siglo
veinte. Miraba los pájaros como nadie, y nadie habló de ellos como lo
hizo él, combinando una erudición excepcional y una escritura sencilla
llena de lirismo.
Por qué cantan los pájaros, publicado en 1928, fue el primer libro en
revelar los misterios y la gracia de la naturaleza a través de la vida
de las aves. A lo largo de varios capítulos, Delamain nos ofrece las
anotaciones de un año entero observando la vida de toda una miríada de
pájaros: el hechizo de la prosa nos permite seguir su vuelo y escuchar
sus cantos en diferentes estaciones, desde las migraciones de primavera a
las de otoño, desde los tránsitos de la naturaleza a las de las
especies, deteniéndose en sus hábitos, en sus amistades y odios, en sus
nupcias, en el modo en que construyen sus nidos.
Este libro nos revela las vidas minúsculas que componen el coro de la
naturaleza, el lugar que ocupan las aves en nuestro entorno,
mostrándonos la delicadeza y la fragilidad de sus existencias. Y sin
ofrecer una respuesta concreta al título del libro: Por qué cantan los
pájaros no termina con un signo de interrogación. No es una pregunta,
sino una constatación de gracia y belleza.
En las últimas décadas no ha dejado de acelerarse, a un ritmo
desolador, la extinción y desaparición de las aves, algunas de las
cuales son cada vez más escasas en nuestros campos. Las causas no
constituyen un secreto para nadie: urbanización desenfrenada,
deforestación, agricultura intensiva, contaminación, uso masivo de
pesticidas.
Tal vez haya quienes despachen como mera nostalgia el temor por que
nos estemos encaminando a un mundo despojado de pájaros, de sus sonidos y
de sus cantos: es el escenario apocalíptico, la primavera silenciosa,
esa distopía en curso de que somos testigos sobre la que advirtiera
Rachel Carson.
Esperamos que la publicación de la obra de Jacques Delamain aporte un
humilde granito de arena a la toma de conciencia sobre la urgente
necesidad de no someter toda la vida natural a la lógica del acero, el
silicio y el hormigón; para que este libro no acabe por convertirse en
la evocación de un mundo desparecido, y que el día de mañana nuestros
hijos no tengan así que escribir «Por qué ya no cantan los pájaros».