quilino Moral nació en 1893 y falleció con 85 años cumplidos el 16 de febrero de 1979. Tuvo una vida larga, marcada por la defensa de la clase obrera y la esperanza de poder ver una humanidad mejor. Un pensamiento al que dedicó su existencia desde que, siendo aún un adolescente, fue acogido por los combativos metalúrgicos que se reunían en la emblemática Sociedad 'La Justicia' de La Felguera y que ya no abandonó nunca; hasta el punto de que los acontecimientos que jalonan su biografía conforman un buen índice para conocer el desarrollo del movimiento libertario en Asturias, desde la fundación de la CNT en 1910 hasta los primeros años de la transición borbónica.
«Errezelak hedatu eta itzuli egin naiz. Gelaren aurrez aurre nago orain. Hona non biziko naizen 26 egunez. Kontu handiz, errezeloz miatu dut ingurua. Horma urdinak, hodi urdinak, ohe apal, zabal bat, ohe-mahaia, alfonbratxoa, idazmahaia" ... Bizkor-bizkor, tintontzia eta Katiaren argazki bat jarri ditut mahai gainean; nire ikurrinak jaso" ... Hemen gertatu behar du, beraz, topaketak. Mahai hau, errezel ilun hauek, estore ilun hauek, errezel zuri hauek lekuko, beren leiho soiletan, leiho atzeko izeitxoak bezala. ""Afaltzeko ordua ""esan du ahots gazte batek korridorean. Eta agindu-doinu nabarmenagoz: "" Afaltzera, mesedez! Baina ni gelan geratu naiz». Lidia Txukovskaia
«En mar abierto no es una “novela sobre inmigración”, porque Eduardo Romero no es uno de esos novelistas que eligen un tema “social” con buenas intenciones pero se ponen ellos mismos a salvo, y a sus lectores. Aquí no hay mero afán documental ni testimonial, ni por supuesto paternalismo ni “dar voz” a quien nunca la perdió aunque se la silenciasen violentamente. Aquí hay un autor que no escribe sobre otros, los otros, sino sobre los suyos, para asegurarse de que sean también nuestros. Y lo hace con toda la complejidad, inteligencia, pasión y belleza de la mejor literatura».—Isaac Rosa
«Para contar historias hay que poner atención. Poner atención a lo que no se ve a simple vista. A lo que queda oculto bajo el (des)orden. En la novela social la tendencia a la espectacularización de “las historias de vida” es proporcional a la ocultación del entramado de poder político, económico y social que produjo esas vidas. Sobre todo cuando se trata de (in)visibilizar el racismo. Alejarse de esta tendencia “que vende” requiere un compromiso ético y político. Por eso leemos a Eduardo Romero. Precisamente porque rompe con ese mandato capital, no solo en el contenido, sino en la forma; y permite ver lo que sucede en las calles de Oviedo a través de un estilo literario descarnado, poco adornado, alejado del uso metafórico. A través de una novela en la que la contundencia semántica responde también a la crudeza de las violencias que se pretenden (des)tapar. Porque es también así como se desvela la ternura donde la mayoría solo ve fealdad».—Ainhoa Nadia Douhaibi
«El 1 de mayo es un momento de afirmación, de amor a la vida y de llegada de la primavera, así que ha de ser algo así como el principio del fin del sistema capitalista de explotación, opresión, guerra y miseria generalizada y trabajo esclavo». Esto escribe el famoso historiador Peter Linebaugh en este compendio esencial de reflexiones sobre un 1 de mayo tan denigrado y al mismo tiempo tan glorioso y eléctrico.Es un día en el que el rico y el poderoso se esconden llenos de miedo y hacen que el parlamento prohíba la fiesta de mayo –un día magnífico y descontrolado de renacimiento, renovación y rechazo–. Estas reflexiones sobre el rojo y el verde –en los cuales probablemente descansa la única esperanza para el futuro– están pobladas por las opiniones de la anarco-comunista nativa americana Lucy Parsons, el movimiento sindical Dodge Revolutionary Union Movement, Karl Marx, José Martí, W.E.B. Du Bois, Rosa Luxemburg, SNCC y una larga lista de nombres sensibles y ricos.
«Fedajinek den-dena erakutsi nahi digute: txikizioa, arrain-azoka abandonatua, edateko ura duen putzu bakarra. Argazki-kamerarik ez daukagula ikusirik, kezkaturik geratu dira, desengainaturik. Mundu guztiak Raxidiya ikustea nahi lukete. Fede osoa dute munduak entzun eta ulertuko dituela, eta ez direla bakarrik egongo. Beren kausa jendearen belarrietara iristea besterik ez dute bilatzen; mundu guztiak jakin dezala Palestinako auzia hor dagoela eta jendeak galdetu dezala:
—Eta zeren alde borrokatzen dira palestinarrak?».
«Narratzaileak protagonistarekin bat egiten duen ahotsari bolumena jaitsiz, kronika xehez beteko du kontakizuna, panfleto txatalez, aldarrikapen oihuz, despido gutunez, errepikapen estilistikoz, harian bildutako elkarrizketa ostuz... collage bat pindar zalantza galdera den mundua azaltzeko» (Iñigo Aranbarri hitzaurrean).
«Eta parabolaren muinean, ezinbestean, indarkeria topatuko dugu. Ez ideal komunista handien indarkeria edo sumin anarkistena, ez eztanda sozial iraultzaileen indarkeria epikoa, baizik eta Sandokan camorristaren indarkeria kriminala. Gaur egungoa bezalako degradazio zibil eta moralaren aroaren ezaugarriak biltzen dituena» (Franco Berardi «Bifo»).