Grabado en el ECJ de Moraleja (Cáceres) por COMO CHURROS GRABACIONES en abril de 2009. Editado a finales de 2009 por KILLERPANDERETA en formato cdr, y en 2012 por LA VIDA ES UN MUS en formato LP vinilo.
“La hoja áKRAta”, era el órgano de expresión y difusión del “Kolectivo de Resistencia Antiautoritaria”, más tarde “Kolectivo Revolucionario Anarquista”. El K.R.A. fue un colectivo anarquista y autónomo de Madrid que se movía por los barrios de Campamento, Paseo de Extremadura, Lucero, Batán y Aluche, integrado desde el principio de su formación en la Coordinadora de colectivos “Lucha autónoma”.
Del boletín “La hoja áKRAta salieron 19 números, sacados de octubre de 1996 a enero-febrero del 2000, empezando con una tirada de 1.500 ejemplares para terminar tirando 5.000 en su último número.
Desde la distancia entre barrios se recibía cada vez que salía a la luz con complicidad con lo que allí se exponía, y con alegría al ver que otros compañeros seguían con una labor tan importante y necesaria.
No tenían pelos en la lengua, eran anarquistas y autónomas, no debían nada a nadie. Escribían con el lenguaje de la calle: claro, sencillo, al grano y con contundencia. En estas páginas se recogen no toda, debido a su periodicidad y su número de páginas, una parte importante de los acontecimientos de esos casi cuatro años que duró su andadura, así como numerosos artículos de opinión, críticos y combativos.
Recomendamos abiertamente su lectura para conocer la época en la que transcurre su trayectoria, y sobre todo para darnos cuenta que lo que exponen sigue igual de vigente hoy, como hace más de 15 años.
El colectivo “Contrahistoria” nos sitúa en su introducción en el contexto de una época donde la calle era el eje principal de la lucha contra el estado y todas sus estructuras dominantes, en las que en los barrios de las ciudades la contrainformación y la acción directa, la reapropiación de nuestras vidas, eran armas básicas de la resistencia antiautoritaria.
MUS234 KOMA - Internment Failure LP
La banda KOMA, originaria de Leeds y Londres, presenta su álbum debut "Internment Failure": 12 temas de hardcore brutal, implacable, en constante transformación y mutación, que encapsulan a la perfección la desesperación de vivir en las últimas generaciones de un estado fallido, viendo cómo la vida del planeta se desvanece.
Compuestos y grabados frenéticamente en dos ciudades durante sus primeros doce meses de existencia, KOMA abarca una amplia gama de influencias globales, pero se niega a encasillarse en una sola banda o escena. En ocasiones, evocan el hardcore clásico finlandés y sueco de MELLAKKA y CRUDE SS, mezclado con la potencia cruda y distorsionada de VOĈO PROTESTA y BASTARD; ecos del caos descontrolado de ATAQUE FRONTAL y CHAIN REACTION se desvanecen en momentos de tensión gótica como TOŽIBABE y PYHÄKOULU. KOMA hace una declaración de intenciones audaz y ambiciosa, una visión totalmente realizada y un sonido completamente formado de riffs demoledores y voces poderosas que recordarán al debut de SACRILEGE.
MUS228 CRY OUT - More Echoes Of A Question Never Answered... Why? 12”
Este disco de 12 pulgadas es el lanzamiento póstumo del proyecto en solitario de Rosie Davis. En él, la artista de Nueva Escocia volcó toda su alma en cuatro canciones muy especiales, que no estaban completamente terminadas al momento de su fallecimiento. La grabación, realizada de forma independiente, es cruda y rudimentaria, con una clara influencia de la época dorada del anarcopunk británico, pero con guiños a muchos otros elementos vibrantes. Mezcla a CRASS, FLUX OF PINK INDIANS, HONEY BANE y SAD LOVERS AND GIANTS para crear un disco punk muy personal, impulsado por la caja de ritmos. Sus letras, también muy personales, le otorgan una capa de intimidad y crean un disco claramente representativo de su época. La portada fue diseñada por la propia Rosie, mientras que la contraportada se creó a partir de ilustraciones de la familia. El disco incluye un libreto de letras de 8 páginas en una edición limitada de 300 copias, y las ganancias de su venta se donarán a la familia de Rosie. Masterizado por Jonah Falco. En memoria de Rosie Davis. Descansa en paz. Con todo el amor y el respeto para su familia y amigos.
Halifax Punks forever
"The second album from UK hardcore engine The Lowest Form, Personal Space sees the band cutting through a comedown fug of feedback, sharp butterflyknife guitars flashing deadly over a wasteground rubble of noise.
Songs drawn up from discord, songs of marshalled cacophony, coils of scritching guitars break apart and reform, coalescing around insistent basslines and heavy drumbeats, before splintering again. It's hardcore constructed from textured noise as much as from breakdowns and riffs, rumbling infectious chants emerging from the wavering clamor, the vile keening of consciousness's half-known edges, noise in the grain of it all, noise as bedrock, an abrasive acid bath of fuzz, susurration and machinewhirr.
"SMASH MY FUCKIN' HEAD AGAINST THE WALL" is the line that opens it up, rising out of Interplanetary Bad Boy's hissing swell. Driven through the album are anguished explorations of interior/exterior limits, whirling around viciously in the grubby borders of your skull, spinning hopelessly in the cosmic of the aether, untethered, higher than the sky but way down in the muck. From Gak Attack's claustrophobic pogo or Last Smash's drawling thump to Star Slammers manic tumble and Dread Future's rolling barrage, The Lowest Form have brought together another LP of murdered-out panicattack punk, lithe and unleashed, born of bad vibes and background radiation, an album at once uncomfortably close and fully heavy." -Joe Briggs
Una cacofonía desquiciada directamente desde Londres, Inglaterra. En su álbum debut homónimo, VIOLIN fusiona elementos de los maestros suecos TOTALITÄR y HEADCLEANERS con la fuerza y la arrogancia de Boston 82 y la energía frenética del hardcore neoyorquino de mediados de los 80. El resultado es un hardcore punk puro, vertiginoso y conciso, totalmente contemporáneo, que roza a ratos la idiotez intelectual de S.H.I.T. de Toronto.
Este libro es una desmitificadora crítica de los lugares comunes que sitúan a la inteligencia artificial como sujeto inevitable de nuestro futuro, y una introducción lúcida y accesible a los conflictos en torno a sus desarrollos, la legislación y la concentración de poder tecnológico.
Partiendo de la figura del ingeniero Charles Babbage, que vinculó los sistemas de control esclavistas del Imperio Británico con el desarrollo industrial, Meredith Whittaker desmonta la separación entre la esclavitud y el capitalismo industrial, y muestra los vínculos evidentes entre «la computación, la tecnología de las plantaciones y el control laboral».
La obra aborda, además, la radical insostenibilidad de los sistemas de IA en relación con su exigencia de materiales y energía, y la intrínseca dependencia de los recursos corporativos y de las prácticas empresariales, que «otorga un poder desmedido sobre nuestras vidas e instituciones a un puñado de empresas tecnológicas».
La plantación y la computadora, primera selección de textos de Whittaker publicada hasta ahora en cualquier idioma, es una herramienta básica para adentrarse en las claves críticas y políticas en torno a la inteligencia artificial.
El espectro de las plantaciones que sobrevuela la computación y los regímenes de trabajo industrial también nos habla de la necesidad de revisar las condiciones del trabajo industrial «libre», y de reconocer el controvertido proceso por el que se creó y se consolidó esta categoría concreta de «libertad». Para ello, debemos confrontar la falta de libertad negra que acecha al trabajo «libre» y volver a tejer los lazos entre la raza, el trabajo y las tecnologías computacionales.
El malentendido de la víctima expone, analiza e interroga una serie de procesos y fenómenos que dan cuenta de la deriva punitivista de la sociedad, que salta a la vista en el cambio de sentido del término “seguridad”, históricamente vinculado con el acceso al trabajo, la salud y los derechos en general. En el centro de esta mutación Tamar Pitch coloca a la “víctima”, real o potencial, buena o mala, figura que ya no remite a un abordaje estructural de las injusticias sino a la individualización y privatización del sufrimiento.
Tal es el contexto en que se invoca a la justicia penal como solución principal, sino única, a los problemas sociales y políticos. Una invocación que no sólo despolitiza y sirve como fachada para la criminalización de la pobreza, la marginalidad y lxs migrantes, sino que también se la identifica en las derivas punitivistas de ciertas agendas feministas. Esta última convergencia, que se inmiscuye en un movimiento cuyo objetivo es la liberación de la explotación y la opresión, exige una interrogación a fondo que desactive esta paradoja y reabra el pensamiento hacia otros modos de justicia.
12
Segundo álbum de esta banda barcelonesa de punk rock con toques melódicos que vuelven a la carga después de 3 años desde su última edición, el 7″ titulado “Indomable”. 10 temas de melodias fáciles, estribillos pegadizos y buenas letras alternando el castellano y el catalán.
Hay una paradójica convergencia de intereses entre los enemigos del islam y aquellos que quieren ser la autoridad en el islam en estandarizar el hecho musulmán, reducirlo a una sola lectura, a una sola doctrina, haciendo que, en última instancia, la voz y las prácticas de la umma (comunidad de creyentes) dependan de una jerarquía estatal o religiosa. Pero, como indica Abdennur Prado, «el mundo islámico se caracteriza desde sus inicios por la proliferación de corrientes y de modos de entender y vivir el islam, tanto en lo individual como en lo colectivo».
El islam como anarquismo místico no es tanto una interpretación sui géneris del anarquismo como una lectura radical y revolucionaria del islam, la cual no carece de precedentes y está basada en un profundo conocimiento de los textos. Sin ocultar las diferencias entre la religión islámica y el ateísmo radical del anarquismo, Prado nos muestra que en aspectos como el antiestatismo, la justicia social o el apoyo mutuo, los textos del profeta Muhammad o de ciertos intelectuales islámicos coinciden con la lógica libertaria. En estos términos, cuando el autor nos habla de misticismo o de «anarquismo místico», está haciendo referencia a una espiritualidad libre, sin clérigos ni dogmas, que «antepone la experiencia a la creencia», que lejos de abstraerse de la realidad está arraigada en la tierra y en la vida, y que repele cualquier mediación o codificación por parte de la religión instituida.
A partir de posiciones como las de Avempace, el turco Sheikh Bedreddin o Ibn Jaldún, quien «antepuso el ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación entre los miembros de una comunidad a la obediencia al Estado», este libro pone en relación algunas de las fuentes clásicas del islam con la lógica antiautoritaria y comunista o colectivista de la tradición libertaria. Un texto riguroso que invita a la reflexión.
Para romper con este mundo en destrucción hay que romper también con la manera de ser, estar y entender la naturaleza y la posición humana en ella. Esta es la propuesta que lanza Andrea Staid en Ser naturaleza.
Con una prosa ágil y divulgativa apoyada en un pensamiento riguroso, este libro muestra que ideas como «pluralidad ecosistémica» y «relaciones multiespecie», lejos de ser ilusiones primitivistas o fábulas de ciencia ficción, son los fundamentos para la construcción de una ecología social que quiebre el binomio naturaleza/cultura.
Esa división es la que ha permitido la conversión del medioambiente en exterioridad, de los animales no humanos en objetos, y de otros humanos en salvajes/animales. Y sobre esa base se ha construido todo un orden de dominación capitalista, colonial y extractivo que es la causa fundamental del ecocidio global en curso.
Empleando como ariete la antropología y la rica experiencia de los pueblos originarios, Andrea Staid recuerda que no solo se pueden construir otros modelos de relación con el entorno y con el resto de sujetos ecosistémicos, sino que, sin duda, nos va en ello la supervivencia colectiva.
Para un habitante de la selva amazónica y para un aborigen australiano, la distinción entre lo que consideramos natural y lo que consideramos cultural no tiene ningún sentido, porque en su mundo todo es al mismo tiempo natural y cultural; el ser humano es naturaleza como lo son las plantas y los animales, estamos insertos en una trama de sujetos que se relacionan.
Como plantea Marshall Sahlins en algún punto, La ilusión occidental de la naturaleza humana es la aclaración de «un gran error» que afecta a toda la historia occidental: la separación entre naturaleza y cultura, que ha condicionado nuestra idea del mundo, de la humanidad y nuestros modelos de sociedad.
La coartada sobre la «naturaleza animal» del ser humano, ha servido para establecer formas de gobierno o jerarquías sociales que han justificado el miedo y la violencia como base de los sistemas de gobierno, o las segregaciones mujer/hombre o sociedad civilizada/sociedad salvaje.
Pero, si durante siglos la filosofía y las ciencias sociales han sostenido la idea de una maldad humana esencial (o su contrario: el buen salvaje rusoniano), eso ha sufrido un giro. El egoismo innato que antes había que embridar, se considera hoy como algo bueno por ser «natural»: la naturaleza humana justifica así la individualidad neoliberal.
Frente a ello, Marshall Sahlins desarma y desnuda toda esta construcción histórica, planteando una pregunta que habría estado delante de nuestras narices durante siglos: ¿la única naturaleza humana no será precisamente la cultura en toda su diversidad formas sociales, históricas y antropológicas?
En los últimos años parece que se ha instalado un nuevo sentido común punitivo que explota el miedo como estrategia política. Esta política se ha infiltrado también en los movimientos de base. El nuevo sentido común punitivo está relacionado con la identificación con el Estado producida en y tras el fracaso del último ciclo político abierto en 2011.
Si una parte cada vez más amplia de la acción de los movimientos se dirige a la demanda de derechos como único horizonte político posible, otra parece reclamar soluciones punitivas para problemas como el racismo, el sexismo, la homofobia o la discriminación. Ante el racismo o la homofobia se demanda así una ampliación de los delitos de odio; ante las agresiones sexuales, un código penal «mejor»; ante cualquier problema, más Estado y paradójicamente más cárcel