Repaso a las trayectorias y rupturas del movimiento feminista (¿o quizá deberíamos decir movimientos?) en el Estado Español, partiendo del lugar en que la mayoría de sus trayectorias anteriores se detienen: la decada de los noventa. ¿Qué ha pasado con el movimiento feminista en las últimas décadas?, ¿qué transformaciones ha sufrido?, Un análisis serio de los nuevos feminismos.
Un sinfín de recetas culinarias de todo tipo (salsas, masas, congelados, aliños, conservas, sopas, postres...), totalmente ecológicas y saludables. Pero este libro es algo más. Junto a cada receta encontramos artículos y reflexiones sobre diferentes temas relacionados con las preocupaciones alimentarias: los grupos de consumo, los alimentos refinados, transgénicos, grandes superficies, huerto en casa... Presentado en formato apaisado y a todo color.
La gestión de la crisis del coronavirus se asienta en puras lógicas autoritarias, con medidas desproporcionadas (y a espaldas de la evidencia científica) impuestas por las autoridades y asumidas por una ciudadanía aterrorizada por la irresponsabilidad de los gobiernos y medios de comunicación. En esta obra, tres autores ?médico, historiador y jurista? nadan contracorriente de la «ortodoxia covid» y analizan el extraño fenómeno de sociedades enteras obsesionadas y patológicamente atemorizadas por un problema sanitario real, pero en modo alguno catastrófico.
En El deseo de los otros, Hanna Limulja nos abre una puerta al mundo yanomami a través de los sueños. ¿Con qué sueñan los yanomami? ¿Qué significa soñar y por qué es importante? Entre los yanomami, los sueños no son deseos inconscientes del sujeto, tal y como los describe el psicoanálisis, sino que soñar es habitar otros mundos, encontrarse con otros seres.
Los yanomami ponen en común los sueños, y estos, al ser socializados, adquieren funciones prácticas, desempeñando un papel político en el día a día de la comunidad. A Hanna Limulja, y a los yanomami, lo que les importa no es tanto la interpretación de los sueños como lo que se puede y se debe hacer con ellos.
Este magnífico y valioso libro nos permite adentrarnos, a través de su relación con los sueños, en la cosmovisión de los yanomami, una de las mayores comunidades indígenas relativamente aisladas de la selva amazónica, y nos ayuda a concebir nuestros sueños como parte esencial de nosotros mismos.
Tras cien años en coma, un ciudadano vienés despierta en 2025 en un mundo que nada tiene que ver con el que conoció en su día. La guerra ya no existe, las fronteras han sido suprimidas y los países del viejo continente forman los Estados Unidos de Europa. Su institución más importante es el Ministerio de la Amistad Universal, que estrecha lazos con las naciones de los demás continentes. Los ciudadanos trabajan seis horas al día y aprovechan el resto del tiempo para formarse, para cultivar la educación física o para alimentar su cultura espiritual. Cada uno se dedica a lo que le gusta y responde a sus talentos e inclinaciones.
De vuelta a la vida es la cándida y vibrante proyección de un mundo mejor, más justo y más feliz. Por un lado, nos permite intuir la vitalidad y la efervescencia de una época en la que aún se escribían «utopías» socialistas como esta, en parte inspirada en los logros y progresos de la llamada Viena roja de los años 1920-1934. Por otro, nos obliga a constatar cuán alejados estamos de esa casi siempre grata ficción que se desarrolla a lo largo de sus páginas.
Susana Koska se tropezó un día, en los archivos de un museo de pueblo, con María de Lera y con toda su familia, hasta que llegó a su sobrino: el olvidado escritor Ángel María de Lera. Y, tirando del hilo, como sin quererlo, se encontró con la historia de España en toda su crudeza, en toda su belleza.
Las consecuencias es un apasionante libro sobre el encuentro, sobre el amor inclasificable, sobre la justicia, sobre la vida. Las consecuencias es una historia que trenza dos Españas antagónicas que, en realidad, son inseparables.
¿Qué tiene que ver la escritura mística con la escritura realista? ¿Y el nacional catolicismo más rancio con el anarquismo más posibilista? ¿Y Águilas, Murcia, con Laguardia, Rioja alavesa?
¿Qué tiene que ver la defensa a ultranza de los derechos de los escritores con las editoriales cercanas al franquismo? ¿Y los perdedores con los vencidos? ¿Y la inmigración a Alemania con los médicos rurales?
¿Qué tiene que ver la poesía mística con los manuales de guerra? ¿Y la Estación del Norte de Barcelona con la calle Portales de Logroño? ¿Y los muertos que hablan con los muertos que callan?
¿Y la sangre con el fuego?
Ca la Viuda, una casa de pueblo un poco apartada del resto de vecinos, lleva años vacía. En su interior, los retratos de la estirpe familiar cuelgan, pacientes y severos, sobre la chimenea, esperando la vuelta a casa de la última mujer de la familia. Y al fin llega el día y aparece Maria en el umbral, arrastrando los pies en la hojarasca. Lleva una mochila raída, un cochecito de criatura, una trona, maletas. Parece más muerta que viva, completamente exhausta. Pero allí está. Le esperan nueve meses por delante, los peores de su vida. Nueve meses para replegarse y resurgir de sus cenizas; para volver a habitar la casa madre, acurrucarse con ella y dejarse acunar por sus fantasmas. Un tiempo macabro y oscuro en el que, pese a todo, la vida sigue y brota por todas partes: en la ternura de Manel y en la vitalidad arrolladora de Cristineta, sus vecinos. En el cotilleo diario en Ca la Puri, la peluquería del pueblo, o en un simple ramillete de violetas olvidado muchas veces bajo una ventana.
Pepe Alcañiz, estudiante de Derecho en Zaragoza, decide vender sus libros, abandonar su carrera universitaria y enrolarse en el Ejército español para servir a la patria en la guerra de Cuba. Así comienza la trama de Vocación, publicada por vez primera en 1909, once años después del llamado «desastre del 98». A través de los desengaños de este joven de vocación patriótica y guerrerista, Eduardo Barriobero construye todo un alegato contra el militarismo y el colonialismo. En él se muestran en toda su crudeza las atrocidades cometidas por el Ejército y el destino de esos soldados, carne de cañón, que regresan a España vencidos, enfermos y empobrecidos.
Lloras tú por ser obispo,
y tú por ser general;
yo pa mí tan solo quiero
dos cuartos de libertad.
«Ya que estás ahí, cumple con exactitud tus deberes, que obligan mucho más cuando es la voluntad quien los impone, y contemplando esos espectáculos aterradores, cúrate del atavismo que te llevó a la guerra en estos tiempos en que todos los que algo hemos estudiado tenemos obligación de ponerlo al servicio de la paz; ya en la guerra no se disputan tronos ni se conquistan prosperidades para los pueblos; se les da vida a empresas mercantiles agonizantes, y se edifican pedestales para santones huecos; por eso a la guerra ya no va la patria, va solo la bolsa».
«¿Buscas anheloso el relato de mis hechos de armas? Pues no te esfuerces, amigo mío; en seis meses de campaña no he asistido a uno de esos choques violentos entre dos falanges numerosas y fuertes a los cuales no negarás la poesía de lo sublime. Tampoco he podido contemplar aún torrentes de sangre que me infundieran bríos hablándome de la patria ultrajada y de los compañeros muertos por defenderla; sin embargo, aquí hay peligro de muerte todos los días; aquí se muere con facilidad espantosa. Cuando nos cuentan de mañana, al salir del sitio en que acampamos al anochecer, siempre faltan compañeros: se desviaron un momento del grueso de la fuerza, y en un rincón obscuro fueron asesinados por la espalda. Nosotros no dejamos impunes estos crímenes: pasamos a cuchillo a todos los habitantes del poblado, en la seguridad de que entre ellos ha de perecer el asesino. En la guerra como en la guerra; otro sistema de enjuiciamiento sería necio».