Gogoetagileak ibilian bezala hitz egiten digu orrialdeotan. Saiakeraren urrezko arauak onetsita, pentsamendu kritikoa lemazain, zorroztasunez eta gertutasunez. Ibilian bezala beti, baina sekula ez flâneur axolagabearen moduan. Gizartean mugitzen diren indar ageriko zein isilpekoagoen arteko dialektikari etengabe erreparatuz, etengabeko solasaldi horren zergatiak eta eraginak ulertu, azaldu eta barneratzea helburu. Eta –zergatik ez?– aldatu beharrekoak aldatzen laguntzeko, gure garaietan –eta historian zehar– noiznahi eta nonahi nagusi dabiltzan zentzugabekeria, bidegabekeria, sasiargudiatzea agerian jarriz. Hogeita bost pieza dotoretan eskatzen digu Elena Martinez Rubiok mundu-ikuskera baten berri zehatza, egin dituen bidaien harira eta bere zaletasunez zipriztinduta, askotariko gaietan zehar: historia, politika, literatura, antropologia, hizkuntzak, filosofia, zientzia… Hortik sigi-sagako gogoetak , alor eta bide desberdinetan zehar egindako hausnarketak baitira, literatur saiakeraren erregistroan emanak, bai estiloz, bai gaiaren beraren trataerari dagokionez ere. Publio Terenzio zaharrak erakutsitako bidetik, giza kondizioari dagokion ezer ez zaio saiogileari arrotz. Ezta irakurlearen gozamena ere.
Paolo Virno se sirve de algunos conceptos de la filosofía del lenguaje para dar cuenta de la producción social y las formas de vida posfordistas. Y no lo hace por un alarde de erudición, sino por la pertinencia de dichos conceptos para analizar las abstracciones, las reglas y los procedimientos que están en la base de los afectos, las emociones y las formas de explotación que construyen la metrópoli actual.Virno introduce con maestría conceptos de la lógica útiles para orientarse en la "revolución permanente" del capitalismo, contra la que a menudo se estrellan la sociología y la psicología social.El libro recoge ensayos y artículos escritos en su mayoría entre los años ochenta y noventa, y publicados en revistas o volúmenes colectivos difíciles de encontrar en la actualidad. La pluralidad de temas tratados en esta compilación están impregnados por la filiación operaísta del autor, pero, al mismo tiempo, contienen in nuce la deriva antropológica de sus obras más recientes. En cualquier caso, Virno en estado puro.
«Manuel Martínez es un personaje excepcional con una vida trepidante en la que el “rebelde primitivo” y el militante anarquista se suceden como el gusano y la mariposa en una crisálida».—Santiago Alba Rico
La vida de Manuel Martínez (Madrid, 1951) puede leerse como la historia subterránea de toda una generación de inadaptados sociales; jóvenes de barrio que se enfrentaron a una maquinaria represiva que no se detuvo con la muerte del dictador. Su peripecia vital puede leerse como una contrahistoria de la España —de esa España salvaje— de la segunda mitad del siglo xx, que pasó del tardofranquismo a una democracia de consumidores.
Manuel entrará en el talego como un chorizo, como un quinqui de barrio, como uno más de los miles que sufrieron la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes —más tarde de Peligrosidad Social—, y saldrá de prisión convertido en un expropiador.
Ni es este otro libro carcelario ni la historia de Manuel Martínez es la historia de un héroe (en ocasiones es más bien la de un antihéroe). Es la narración de la vida en las barriadas madrileñas antes y durante el desarrollismo franquista, de la reclusión de Manuel durante década y media en todo tipo de instituciones de encierro y de su participación en la Coordinadora de Presos en Lucha (copel).
Este testimonio es, además, la historia de las madres que no podían atender a sus hijos porque trabajaban de internas, de esas mujeres que se convertirían en «madres de presos» y que se organizarían antes que ellos para luchar por sus derechos. Es la historia de la migración interna y de la urbanización vertiginosa, de los barrios de chabolas y de los bloques de viviendas, de los hippies y de los yonquis, de la vida «deprisa, deprisa». La historia, también, del exilio, pues Manuel Martínez tendrá que marchar a América Latina, donde, sobre todo en Brasil, vivirá algunos de los momentos más felices de su vida en una pequeña comunidad de fugados de España y Portugal.
¿Qué significa luchar por la vivienda en un mundo donde nuestras casas son mercancías?
En este libro, los sindicatos de inquilinas nos proponen reimaginar la vivienda como un derecho y no como un privilegio. Para ello hemos de analizar las dinámicas económicas que gobiernan el techo bajo el que vivimos, entender los procesos que nos expulsan de nuestras casas y desenmascarar a los actores que se lucran con una de nuestras necesidades más básicas. Además resulta imprescindible comprender la fuerza de nuestras herramientas colectivas: el sindicalismo de base y el poder popular. Desde la financiarización hasta las resistencias cotidianas, en este volumen vas a encontrar análisis, experiencias y estrategias para transformar la indignación en acción colectiva. Porque la lucha por una ciudad habitable empieza desde abajo y no puede esperar.
Es nuestro momento.
La joya de la corona del oasis vasco, Osakidetza, se está desmoronando y uno de los factores que amenazan el derecho a una salud pública es la concertación de servicios sanitarios con el sector privado. Gipuzkoa es el territorio con mayor volumen de concertaciones y en ese marco destaca la clínica Asunción de Tolosa, un centro privado al que la Consejería de Salud ha inyectado 71 millones de euros entre 2019 y 2022. Es el centro de salud de referencia para toda la comarca de Tolosaldea, de más de 65 000 habitantes, y lo que ocurre allí es un síntoma de la crisis en torno a la salud pública.
En esta investigación, Ahoztar Zelaieta describe los orígenes del convenio entre Osakidetza y la clínica Asunción en la década de los 80, así como el negocio urdido tras ese acuerdo; las puertas giratorias y el clientelismo salpicado de episodios de corrupción; junto a las denuncias de sindicatos, la oposición política y la movilización social.
El impacto global de la crisis climática a menudo no es percibido en toda su profundidad desde la parte más privilegiada del planeta. Comprender los países del norte global como una provincia más dentro de una estructura global en transformación implica, además de un ejercicio de humildad, la responsabilidad de conocer cómo se está afrontando y pensando la crisis ecológica en otras regiones del mundo y llevar la mirada más allá de los muros que nos aíslan más de lo que nos protegen. Por eso, con EXTRAMUROS queremos aprender de cómo se está viviendo, estudiando y combatiendo la crisis climática en distintas regiones: desde las políticas ecológicas de Brasil o Colombia hasta el impacto de la transición energética china, pasando por la realidad ecocida del genocidio en Gaza o la posibilidad de pensar la dimensión climática de las reparaciones internacionales.
Los cincuenta y cinco grabados recopilados en El rostro de la clase dominante fueron publicados en 1921 en Berlín, una ciudad que, tras la derrota de la insurrección espartaquista, estaba sometida a una presión infernal.
En esta obra, Georg Grosz prescinde de cualquier atisbo de distanciamiento y no duda en señalar con nombres y apellidos a los responsables de la miseria social. La combinación de trazos simples y rudos con otros repletos de plasticidad le permite transformar la caricatura en puro retrato objetivo. Su mirada es ácida, sardónica, destructiva. Su objetivo declarado es «arrastrar por el fango todo aquello que los alemanes han amado» para preparar una segunda revolución, más definida que la de noviembre de 1918.
La Nueva Objetividad, a la que se adscribe, se distancia del dadaísmo, pero también de la iconografía vagamente religiosa de lo que se denominó «arte proletario». Grosz no concede ni un milímetro a la monumentalización de la lucha de clases. Las heridas colectivas de la Primera Guerra Mundial están presentes en cada línea y, al igual que hizo Goya en sus grabados sobre la guerra, rehúye la ensoñación.
¿Y si la familia no fuera el único horizonte posible, ni siquiera el más deseable? Este libro se propone algo impropio: cuestionar la familia. Ciertamente, para aquellos que tienen suerte, las familias pueden estar llenas de amor y cuidado pero, para muchos otros, son lugares de dolor, de abandono, de negligencia e incluso de abuso y violencia. De hecho, se sabe que la mayoría de los abusos se dan en la familia. Pero incluso en las llamadas familias felices, el trabajo no remunerado y no reconocido, que se necesita para criar a los hijos y cuidarse unos a otros, es interminable y agotador. Para Sophie Lewis las cosas podrían ser, sin duda, de otro modo. Y por eso se propone defender esta «infame propuesta»: abolir la familia.
En esta dirección, Lewis rastrea la historia de las demandas abolicionistas de la familia, desde el socialismo utópico de Charles Fourier hasta el Manifiesto comunista y los escritos de la bolchevique rusa Alexandra Kollontai; desde la política antifamilia, tan característica de la década de 1960, en feministas radicales como Shulamith Firestone y los homosexuales progresistas, hasta los marxistas queer del siglo XXI. La conclusión no deja de ser radical: solo pensando más allá de la familia podemos comenzar a imaginar lo que podría venir después.